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La crisis del COVID-19 ha redibujado el futuro económico y social en todo el mundo.
Y ha cambiado también las preferencias o necesidades básicas de millones de ciudadanos.
Las grandes potencias europeas -salvo España- centran en la bajada de impuestos y la prolongación de los Ertes sus estrategias para evitar una recaída económica en la crisis del coronavirus.
Alemania baja impuestos. Italia acaba de anunciar que también lo hará. Todos alargan los Ertes.
Francia prevé incluso ayudas directas a los trabajadores. En España sucede lo contrario.
Aún no hay acuerdo entre el Ministerio de Trabajo y los agentes sociales -patronal y sindicatos- para prolongar los expedientes temporales de empleo.
El Ejecutivo español rechaza cualquier bajada fiscal y plantea varias subidas. Además, las ayudas fiscales españolas son las menores de los países del entorno.
El plan fiscal español, entre aplazamientos y suspensión de impuestos, no llega al 0,9% del PIB, mientras los países del entorno sitúan su estímulo en torno al 10% de media. Italia ha aprobado una movilización del 13,2%, mientras Portugal lanzó un estímulo del 11,1%, Francia del 8,1% y Alemania del 7,3%.
Morgan Stanley no es ajeno a ello, y es por ello por lo que ha elaborado una lista de aquellos sectores que están destinados a convertirse en (o dejar de ser) preferencias de los inversores del futuro, dispuestos a seguir obteniendo rentabilidad en bolsa cuando lo peor de la crisis haya pasado ya.
En un informe de 90 páginas, en la que recogen las opiniones de economistas, analistas y estrategas de la firma, el departamento de análisis ha elaborado la siguiente clasificación:
- 1. Meditación y relax
El confinamiento ha obligado a muchas personas a buscar sus momentos de relax para liberarse del estrés de una situación tan complicada, así que las compañías con podcast sobre meditación podrían tirar al alza, pues las dietas saludables y el ejercicio en casa están en boga. Compañías como Peloton o WW International podrían cosechar importantes ganancias. - 2. Seguridad bancaria
Los bancos deberán invertir en mayor seguridad. Con un buen número de empleados trabajando desde casa, podrían reducir su gasto en oficinas e inyectar más dinero en interfaces tecnológicas para sus clientes. - 3. Construcción y Transporte
Menos gente trabajando en oficina supondrá un menor gasto en transporte. Y, por consiguiente, también menor gasto en infraestructura pública (podría bajar en unos 100.000 millones de dólares, apunta Morgan). Eso impactaría negativamente en empresas como Caterpillar o REV Group, que también podrían reducir sus ganancias derivadas de construcciones hoteleras o de oficinas. - 4. Redes 5G
El deseo de tener una conexión a Internet más rápida acelerará la transición hacia las tecnologías 5G. CommScope y Ciena están en buena posición para beneficiarse, así como empresas de manufacturas como Lumentum. - 5. Comidas a domicilio
Cada vez nos inclinamos más por comer en casa, bien por comodidad, bien por tema económico o bien por miedo al contagio. Un estudio de la última recesión reveló que la comida envasada aumentó, y también bajaron las compras de barras de labios, desmaquilladores o espray bucal, productos que la gente utiliza cuando sociabiliza. - 6. Centros de atención personalizada
Con muchos padres trabajando en casa, la necesidad de buscar un centro de atención para sus pequeños puede ir in crescendo, con mayor demanda de guarderías o centros para personas mayores. - 7. Casas unifamiliares
La crisis ha redibujado los deseos de millones de familias, que buscan ahora viviendas unifamiliares, al menos en EE.UU., que los alejen de los focos de contagio de una comunidad.
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