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Hace ya bastantes semanas que a la DGT tiene operativos sus 1.392 radares y se están hinchando a multar.
Pero no es igual para todos, ni es los mismo en todas las carreteras de España.
Los radares de tráfico son dispositivos fascinantes y muy sofisticados:
- Funcionamiento básico: Los radares de tráfico utilizan ondas de radio (radar Doppler) o láseres (lidar) para medir la velocidad de los vehículos. Estas ondas rebotan en el vehículo y regresan al radar, permitiendo calcular la velocidad en función del cambio de frecuencia o tiempo de retorno.
- Tipos de radares:
- Fijos: Están instalados en puntos estratégicos como cruces o zonas de alta siniestralidad.
- Móviles: Colocados en vehículos policiales o trípodes para cambiar de ubicación fácilmente.
- De tramo: Miden la velocidad promedio entre dos puntos, no solo en un instante, ayudando a detectar conductores que frenan solo al pasar por un radar fijo.
- Medición con láser: Los radares láser son más precisos y pueden enfocar a un vehículo específico, lo cual es especialmente útil en áreas con mucho tráfico. Funcionan midiendo el tiempo que tarda un haz láser en rebotar.
- Detección en dos direcciones: Algunos radares modernos pueden medir la velocidad de vehículos que se aproximan y se alejan, permitiendo controlar el tráfico en ambas direcciones.
- Tolerancia en la medición: Los radares tienen un margen de error pequeño, normalmente de 3 a 5 km/h, lo cual se descuenta de la velocidad medida antes de imponer una multa.
- Reconocimiento automático de matrículas (ANPR): Muchos radares tienen la capacidad de reconocer matrículas automáticamente, lo que facilita identificar vehículos con infracciones pendientes o aquellos que no han pasado la inspección técnica.
- Capacidad para detectar otros tipos de infracciones: Además de la velocidad, algunos radares también son capaces de detectar si un vehículo se ha saltado un semáforo, circula por un carril prohibido o no respeta la distancia de seguridad.
- Resistencia a intentos de evasión: Aunque existen dispositivos que pretenden interferir con los radares, como inhibidores de señales, su uso es ilegal y puede resultar en sanciones mucho más graves que la propia multa de velocidad.
- Multas automáticas: Los radares están conectados a sistemas que envían automáticamente las multas a los infractores, reduciendo la intervención humana y mejorando la eficiencia.
- Impacto en la reducción de accidentes: Se ha demostrado que la presencia de radares de tráfico disminuye la velocidad promedio de los vehículos y reduce significativamente la tasa de accidentes en las áreas controladas.
Según recoge un informe elaborado por Automovilistas Europeos Asociados (AEA), la DGT formuló 4.505.867 multas en las carreteras españolas de su competencia; es decir, Cataluña y el País Vasco no están incluidas en este recuento.
Y no en todos los puntos del territorio se sacudió por igual al personal.
El peor dato se lo llevó Andalucía. 680.583 denuncias fueron formuladas por los radares de la DGT en el territorio andaluz. Esto representa un 23,2% del total.
Le siguieron Madrid, con 373.078 denuncias (12,7%) y la Comunidad Valenciana, con 335.953 (11,4%).
Por contra, los radares situados en La Rioja (39.024), Cantabria (40.147) y Navarra (48.447) fueron los que menos denuncias contabilizaron.
El dato más curioso al respecto es el siguiente: los 50 radares que se muestran en esta pieza informativa formulan el 41,5% de las multas interpuestas por los alrededor de 1.000 cinemómetros con los que cuenta la Dirección General de Tráfico.
En este punto, cabe destacar que el líder de los radares recaudadores es el ubicado a la altura de Sagunto (Valencia).
Batió el récord en 2019 con 59.428 denuncias en el km. 478,1 de la AP-7.
Completaron el podio de esta clasificación, el radar del km. 79,9 de la H-31 en Huelva (58.226 denuncias) y el de la A-3, km.156,5, de Cuenca (57.206).
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