Más información
En las últimas horas, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha comenzado a aplicar una nueva sanción que afecta directamente a los propietarios de caravanas y vehículos tipo cámper.
El auge del caravaning en España, con más de 9.000 autocaravanas matriculadas y un crecimiento sin precedentes en la última década, ha impulsado cambios normativos que buscan equilibrar los derechos de los usuarios con las exigencias de convivencia urbana y medioambiental.
Sin embargo, esta actualización normativa ha traído consigo una multa que muchos desconocen y que ya está generando debate entre aficionados y expertos del sector.
¿En qué consiste la nueva multa de la DGT?
Desde este mes, estacionar una caravana o cámper sin cumplir estrictamente las condiciones recogidas en el nuevo Reglamento General de Circulación puede acarrear una sanción económica de 200 euros, considerada infracción grave. La DGT aclara que la clave está en diferenciar entre estacionar, pernoctar y acampar:
- Se permite estacionar en la vía pública como cualquier turismo, pero el vehículo debe cumplir ciertos requisitos:
- No desplegar toldos, mesas, sillas ni ningún otro elemento fuera del perímetro del vehículo.
- El vehículo debe estar apoyado sobre sus ruedas, calzos o cuñas de seguridad.
- Está prohibido verter líquidos (aguas grises, aceites, etc.) a la vía pública.
- No se puede realizar ningún tipo de actividad comercial (como la venta del propio vehículo) mientras está estacionado.
La sanción responde principalmente al despliegue indebido de elementos externos o al vertido de residuos fuera del vehículo. Estas conductas se consideran “acampada” y no simple estacionamiento, lo que activa el régimen sancionador específico.
Cambios normativos: ¿qué ha cambiado realmente?
El sector llevaba años reclamando una regulación clara. Hasta ahora, la interpretación sobre dónde y cómo podían estacionar o dormir estos vehículos dependía en buena medida de cada ayuntamiento. Con la nueva norma —que reforma el artículo 92 e introduce apartados clave— se elimina gran parte de esa inseguridad jurídica:
- Equiparación legal: Caravanas y cámper pueden aparcar igual que un turismo si cumplen las normas básicas citadas.
- Fin de restricciones arbitrarias: Se prohíbe a los municipios imponer limitaciones genéricas sin justificación técnica.
- Potestad municipal limitada: Los ayuntamientos sí pueden restringir acceso por peso, tamaño o zonas sensibles (cascos históricos, zonas costeras), pero deben justificarlo y señalizarlo correctamente.
Pese a ello, muchos usuarios denuncian que algunos municipios siguen imponiendo tasas por pernocta prolongada o limitaciones horarias muy estrictas, especialmente en regiones turísticas como Baleares, Cataluña o el País Vasco.
¿Por qué tanta polémica?
El cambio normativo da más libertad al caravanista pero exige mayor responsabilidad. Las principales asociaciones del sector han valorado positivamente la reforma porque aclara derechos y deberes. Pero advierten: sigue habiendo vacíos legales para furgonetas camperizadas no homologadas expresamente como vivienda, y persisten problemas con la interpretación local sobre qué es “pernoctar” dentro del vehículo versus “acampar”.
- Dormir dentro de una caravana aparcada legalmente no debería ser sancionable si no se despliegan elementos ni se realizan vertidos.
- Sin embargo, algunos municipios continúan multando por esta práctica amparándose en ordenanzas propias.
El resultado es un mapa desigual donde la experiencia del usuario depende en buena medida de la localidad donde se encuentre.
Casos prácticos y ejemplos recientes
Durante este inicio del verano ya se han registrado varios casos mediáticos:
- En zonas costeras del norte peninsular se han impuesto multas a cámper por sacar sillas a la calle aunque estuvieran bien aparcados.
- En Andalucía oriental, varios propietarios han sido sancionados por verter aguas grises accidentalmente al alcantarillado público.
- En ciudades como Palma de Mallorca existen límites máximos —hasta diez días— para vivir dentro de la autocaravana antes de tener que cambiar de ubicación o pagar tasas adicionales.
Perfil del usuario: ¿quién es el nuevo caravanista?
El perfil ha cambiado mucho en los últimos años:
- Familias jóvenes buscan vacaciones más flexibles y económicas frente al encarecimiento hotelero.
- Trabajadores nómadas digitales aprovechan estos vehículos como oficina móvil.
- Jubilados optan por largas rutas nacionales e internacionales huyendo de los alquileres elevados.
Todos ellos comparten el interés por una movilidad sostenible y una forma alternativa de conocer el territorio. La normativa les afecta directamente en su día a día.
Anécdotas y curiosidades
- Muchos caravanistas veteranos recuerdan multas absurdas por sacar una alfombrilla o abrir una ventana más allá del perímetro legal.
- En algunos pueblos pequeños se da la bienvenida explícita a estos viajeros para dinamizar el comercio local; en otros, se les restringe el acceso por motivos estéticos o saturación turística.
- La DGT ha llegado a publicar vídeos didácticos para explicar visualmente qué conductas suponen infracción y cuáles no.
- Existen apps colaborativas donde los propios usuarios alertan sobre zonas “friendly” o conflictivas para evitar sorpresas desagradables durante sus rutas.
Consejos prácticos para evitar sanciones
Para quienes planean viajar este verano en autocaravana o cámper:
- Infórmate sobre las ordenanzas municipales antes de llegar a tu destino.
- No despliegues nunca elementos fuera del vehículo salvo en áreas autorizadas.
- Evita cualquier vertido fuera del depósito habilitado.
- Lleva siempre documentación actualizada sobre homologación y seguros.
La nueva multa —y toda la normativa asociada— busca regular un fenómeno imparable sin frenar su desarrollo pero promoviendo respeto mutuo entre viajeros y residentes.
Más en Motor
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home