Los inspectores del Banco de España acordaron el pasado 29 de amyo de 2012 en asamblea no apoyar los trabajos de Oliver Wyman y Roland Berger, contratadas por el Gobierno para valorar los balances de la Banca, indicaron fuentes financieras.
Niegan el respaldo a las consultoras por la falta de cualificación técnica, ante la carencia del soporte técnico suficiente y el rigor necesario en los trabajos que se están realizando.
Se ha encargado a las consultoras una evaluación general de los balances bancarios y probar su capacidad de resistencia ante un hipotético escenario de crisis agravada.
El resultado del trabajo debe estar listo en la segunda quincena de junio.
Los inspectores advierten al Gobierno de que el sistema bancario español, después de los dos últimos decretos, está altamente sobreprovisionado y creen que los resultados de la valoración están predeterminados.
Para cumplir con los dos decretos de saneamiento, la Banca debe provisionar su cartera sana y dañada de crédito inmobiliario en casi 84.000 millones de euros este año -si se fusionan dispondrán de un año más-.
Un saneamiento que se añadirá a los 200.000 millones de euros con los que el sector se ha reforzado desde 2008. Y la factura podría subir si el test de estrés de las dos consultoras concluye que hay déficit de provisiones.
Las denuncias de los inspectores han sido una constante desde antes de la crisis. Alertaron, incluso, antes del pinchazo de la burbuja inmobiliaria del riesgo para la Banca de la sobrecarga de ladrillo.
Recientemente se quejaron del desprestigio que está sufriendo el Banco de España en una carta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fechada el 16 de mayo y firmada por la Asociación de Inspectores del Banco de España (Aieca).
En la misiva reclamaban el relevo de Miguel Ángel Fernández Ordóñez y una comisión de investigación parlamentaria para investigar el papel jugado por el organismo supervisor en la crisis.
Los inspectores, encargados de comprobar desde las propias entidades el estado de sus cuentas, reivindicaban en la misiva su trabajo frente al de cualquier valorador externo.
Son partidarios de reevaluar las entidades, pero reivindican su mayor preparación. Los inspectores -relata la carta- «cuentan con el mayor conocimiento y experiencia» sobre el estado del sistema financiero español.
El objetivo de la valoración por firmas externas es restaurar la confianza en la Banca con más transparencia.
Pero no convence ni a las propias entidades, que temen que se dude de sus cifras al haberse puesto en tela de juicio la labor del supervisor.
Sienten además que los resultados de los valoradores podrían no convencer, al ser un mes un plazo claramente insuficiente para hacer un análisis exhaustivo de los balances.
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