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¡Gordo!

Juan Luis Recio 05 Jun 2006 - 01:13 CET
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«Ése es uno de mis primeros recuerdos de infancia, el de un pincho de tortilla, que tiene su ración de placer y tormento». «El trabajo es como un colegio en el que te pagan». «No hay clase, ni gusto, ni respeto en este pueblo manchego por la buena tortilla» (se refiere a Madrid, con lo de pueblo manchego). «La obesidad se cura en el psiquiatra antes que en el endocrino». «Respeto los bares donde sólo hay dos clases de tortillas: con o sin cebolla». Estas citas se corresponden con el primer capítulo de la novela «Gordo» (titulado, como no podía ser menos, «Tortilla de patata»), escrita por Jesús Ruiz Mantilla y que mereció el Premio Sent Soví de Literatura Gastronómica 2005, y que me recomendó mi amigo Luis Pardo, sorprendido de que aún no lo hubiera reseñado en este blog.

«¿Cómo que no has leído todavía «Gordo«?, me espetó. ¿Sería una indirecta?, pienso ahora;). En cualquier caso, había leído sobre la salida de la obra y tenía previsto comprarla, así que hice lo propio, me la leí de un tirón, ya que es muy divertida, y aquí comparto con ustedes mi experiencia con su lectura.

Los capítulos se titulan todos con referencias culinarias, como «Puré de verduras», «Yogur», «Rossejat» o «Dry Martini y jamón». El último capítulo, para desempachar, es un «Sorbete de limón». De todos modos, aunque se hable, y mucho, de la comida, también se habla de la intención de adelgazar, mucho de música (el autor es un gran melómano) y de cultura en general, y naturalmente, de amor, tema que sirve de hilazón para todo el desarrollo argumental, que, como no podía ser menos, acaba en un dechado de felicidad en pareja que no es fácil ver en la realidad cotidiana…

En cualquier caso, para gordos y flacos, hedonistas y ascetas, glotones y ayunantes, es una más que recomendable lectura, que, tras las obras anteriores del autor, «Los ojos no ven» (trama negra con el mundo de Salvador Dalí como trasfondo)y «Preludio» (un pianista obsesionado con los Preludios de Chopin), consolidan a éste como un valor de nuestra literatura, aparte de sus aficiones gastronómicas y sus columnas, siempre inteligentes y certeras, en prensa.

Les adelanto algunas citas tomadas del segundo capítulo, para que vean su elegante prosa y sentido del humor. «a veces recuerdo mi infancia ahogado en un plato de puré de verduras», «en casa, el puré de verduras era verde y en casa de mi abuela paterna, amarillo», «esa palabra que todavía me aterra: endocrinología. Son los que ponen a régimen a las personas», «se ha puesto una lenteja en la nariz, ha dormido con ella y le han prendido raíces»…

Es muy interesante cómo describe los perfiles personales sobre la base de lo que supone que comen. Por ejemplo, habla de un médico «con aspecto de judío disciplinado y pinta de ser amante de las manzanas verdes», o de otro «con esa sonrisa amarga que lucen todos los que desayunan zumo de pomelo, fruta que impregna un aire sádico».

«No sale gratis amar el placer y dedicarse a él en cuerpo y alma», medita Monchón, el protagonista de la obra y en cierta medida, solo en cierta, sosias del autor, en un momento de desazón. No se dejen llevar por estos grises pensamientos, disfruten del buen vivir, de esta obra, y, naturalmente, de este blog que les da algunas posibles claves de disfrute.

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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