La familia Peique debe su experiencia vinícola a una variedad indiferente para muchos en el pasado. Un número escaso de viticultores se atrevían a elaborar vinos cien por cien mencía. Esta situación fue cambiando poco a poco gracias a la llegada de enólogos jóvenes e inquietos con ganas de experimentar y poner en práctica sistemas de vinificación diferentes. Empezaba la gran carrera de la mencía como variedad en alza, un tipo de uva única en el mundo, que solamente se encuentra en el Bierzo y en algunas zonas de Galicia.
El trabajo realizado por esta nueva generación de enólogos comenzó a dar sus frutos. Haciendo recapitulación de los últimos años se entiende que esta mejora sustancial en la calidad de estos vinos está determinada por la excelente asociación entre la variedad mencía y los suelos pizarrosos de las tierras bercianas, un ajuste ejemplar de las producciones y una más ajustada ejecución de las crianzas.
La presencia de cepas viejas en todos los viñedos de Peique hace que las raíces profundicen con más fuerza en los suelos extrayendo lo más característico de la tierra, lo que se hace llamar terruño.
La variedad mencía permite producir a Bodegas Peique vinos frescos y jóvenes como el Mencía 2005 (viñedos de alrededor de 45 años), o complejos y sofisticados como el Peique Viñedos Viejos 2003 (viñedos de alrededor de 70 años) y Peique Selección Familiar 2002 (viñedos de alrededor de 90 años).
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