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Menta y música

Juan Luis Recio 09 Feb 2007 - 08:25 CET
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La Condesa Constance (representada por una madura y divertida Vanessa Redgrave) bebe un líquido verde en una copa de cóctel, cómodamente sentada, mientras oye a Carlo cantar en italiano, acompañándose del piano. El Conde, su marido, debe pensar que el concierto es insoportable, ya que se permite encender la radio, aunque solo sea durante unos instantes, en medio de la privada actuación. ¿Será porque él no bebe también un Caruso, el cóctel que evoca al mítico tenor Enrico Caruso, que tan bien hace soportar la música a una intrépida y finalmente revolucionaria Condesa?

El primero de los grandes tenores que hizo uso de la nueva tecnología fonográfica, Enrico Caruso, había muerto en 1921, joven aún, de modo trágico y repentino (debido a una peritonitis), lo que pudo contribuir al mito creado entorno a su figura. Bajo y gordito, nacido en los bajos fondos napolitanos, con todos los ingredientes para configurar el cóctel favorito de los norteamericanos y erigirse en mito, ¿qué más necesitaba para ser uno de los más grandes? Un cóctel, sin duda, un cóctel verde y cristalino, con un sabor a menta que aclarara su garganta y potenciara su extraordinaria capacidad vocal y su indudable carisma como intérprete dramático.

De todas formas, no era Caruso un gran bebedor: parece ser que nunca bebía cerveza, ni highballs (nuestros “cubatas”), ni siquiera leche o té. Del agua mineral sí que era gran aficionado, ya que consumía varias botellitas diarias. A veces un poco de vino, y algún cóctel que otro, sobre todo el Alexander (nata, coñac y crema de cacao), que era su favorito. Aunque hay rumores al respecto, parece que nunca llegó a romper realmente el cristal de ninguna ventana, ni una copa de cóctel siquiera, con la vibración causada por su voz.

Un Caruso contra la depresión. En la reciente película de Tim RobbinsCradel will rock”, traducida aquí como “Abajo el telón”, se refleja magistralmente, y de modo coral, la situación del teatro en los años 30 norteamericanos, cuando se intentaba superar la Gran Depresión, en la época de Roosevelt. Un cóctel tan voluptuoso como el Caruso, resucitado gracias a esta cinta, resulta ideal para superar cualquier depresión, por muy grande que sea, y resulta también ideal en las manos de la siempre gran Vanessa Redgrave, la Condesa traidora a su clase que llena el teatro donde finalmente se representa la obra de teatro prohibida, Cradle will rock (Crujirá la cuna), cuya gestación va guiando todo el desarrollo de la película.

Una película, la de Robbins, en la que continuamente, más allá del Caruso, nos acompaña el alcohol. Así, podemos ver a Orson Welles bebiendo vino tinto mientras realiza un casting, dándole a la petaca e incluso sirviendo a sus amigos de la misma en la mesa de un restaurante donde luego pedirá una botella de Rothschild del 29 y otra de champagne Möet.

O a un Diego Ribera bailando en su estudio con su mujer Frida Khalo y el mismísimo Nelson Rockefeller mientras beben a morro de una botella que podría ser de coñac. O una fiesta de disfraces con un cardenal bebiendo un Dry Martini con aceituna y todo. Y muchas copas de cóctel en el mural de Diego Ribera en el Rockefeller Center, simbolizando a las clases altas. No dejemos que, como en la película, la piqueta acabe finalmente con el arte. Sigamos en las alturas, en las nubes si hace falta, oyendo a Caruso y bebiendo un dulce y potente cóctel con sabor a menta, en compañía de Vanessa Redgrave.

¿CÓMO SE HACE UN CARUSO?

En coctelera con hielo, verter un tercio de ginebra, un tercio de vermouth seco y un tercio de crema de menta verde (peppermint). Agitar, colar y servir en copa de cóctel, esperando que se aclare y quede cristalino, como la voz de un cantante de ópera.

· También se puede hacer en vaso mezclador, y con hielo picado, quedando cristalino directamente.

· Un Caruso blanco se consigue si se utiliza crema de menta blanca (trasparente, realmente) en vez de la verde, más usual.

· Si le gustan las bebidas secas, ponga un medio de ginebra, y un cuarto de cada uno de los otros ingredientes. Hay incluso quien solo incluye unas gotas de menta, para darle un tenue color al cóctel, sin incrementar el dulzor.

· Es un cóctel digestivo y tonificante, ideal para después de comer o cenar.

· Puede adornar la copa con unas hojas de menta fresca.

· El Caruso resulta también adecuado en las manos de cantantes más actuales, como Iñaki, el vocalista de Glutamato Ye-Yé que solía degustarlo en Casa Fugger, preparado por quien esto firma.

MENTA PARA DESPEDIR EL INVIERNO
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· Stinger. En estos tiempos helados, se pueden conjurar los coletazos del frío con alguna que otra combinación a base de menta. Una de las más populares en este sentido es el Stinger, nombre de un ave rapaz, que nos evoca a la naturaleza, que es donde beben este cóctel muchos norteamericanos, ya preparado en sus petacas para protegerse del frío cuando van a esquiar o de excursión a la nieve. En coctelera con hielo picado vierta un medio de brandy y un medio de crema de menta blanca, cuele y sirva en copa de cóctel. Este cóctel, variando las proporciones a su gusto, le servirá tanto de aperitivo como de digestivo, eso sí, siempre con gran potencia alcohólica.

· Grasshopper. Este verde “saltamontes” lleva una composición similar al Alexander que tanto gustaba a Caruso, pero sustituyendo el brandy por crema de menta. En coctelera con hielo, vierta dos tercios de crema de menta verde, un tercio de crema de cacao blanca y una cucharadita de nata líquida. Colar y servir en copa de champagne baja. También puede hacerlo a tercios, aunque no queda tan verde, y añadir un chorrito de brandy.

· Cocktail After Eight. En una jarra de cerámica sirva media copita de peppermint y una taza de chocolate bien caliente, completando con nata montada por encima.

· Peppermint Frappé. Es una copa de peppermint servida en copa de cóctel llena de hielo picado y tomada con pajita. Hay una interesante película de Carlos Saura con este título, donde Teddy Bautista y Los Canarios cantan la canción homónima.

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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