Ser de mucho precio o estimación, es lo que la Academia define como «valer un congo», y este vino es más que estimable, es toda una joya de mi escasa producción, ya que solamente se han elaborado 815 botellas. Pues sí, como lo oyen, Bodegas Canopy lanza al mercado la primera añada de Congo, 815 botellas con las que esta pequeña bodega de Méntrida continúa explorando el potencial de las viejas garnachas toledanas.
La nueva apuesta de la bodega supone una vuelta de tuerca en la filosofía de trabajo de Canopy, ya que para su elaboración se han empleado únicamente racimos seleccionados manualmente durante las primeras horas de la mañana.
Tras este riguroso proceso de selección manual, tan sólo se utilizó el 20% de la ya de por sí escasa producción de la viña de Congo, un viejo viñedo de apenas una hectárea, con una edad de 50 años y suelo de piedras graníticas, situada a 750 metros de altitud en las estribaciones sur de la Sierra de Gredos.
En la microvinificación de Congo se ha respetado al máximo la frescura y mineralidad de la fruta para trasladar al vino la auténtica personalidad de un viñedo singular como pocos en la Península Ibérica. Esta obsesión por el detalle convierte a este vino en una rareza dentro del panorama vinícola español.
Sin duda, todo este cuidado proceso de elaboración justifica el nombre del nuevo vino de Canopy, ya que con Congo se hace referencia a la expresión “valer un congo”, frase hecha que indica que algo es de mucho precio o estimación. Por su parte, la etiqueta de la botella ha sido creada por el conocido y excelente diseñador gráfico Joaquín Gallego. Congo está ya disponible en tiendas especializadas a un precio aproximado de 29,5 €. 
Después de más de un lustro de intenso trabajo, Bodegas Canopy continúa volcada en la producción a pequeña escala de vinos que respetan el terroir castellano. Así, a sus conocidos tintos monovarietales Tres Patas, Malpaso y La Viña Escondida, lanzado al mercado el año pasado, se une ahora Congo, la nueva propuesta de la bodega toledana.
Méntrida, situada geográficamente en el extremo noroeste de la provincia de Toledo, es una pequeña Denominación de Origen histórica que en los últimos años ha resurgido y que ocupa un lugar destacado entre las Denominaciones de Origen de calidad, a pesar de competir con las más grandes. En palabras del enólogo de Bodegas Canopy, Belarmino Fernández, “Méntrida es el secreto mejor guardado del viñedo español”.
En cuanto al vino, en su cata se descubren sorprendentes notas de frutas rojas, fresas, arándanos y ciruela, aromas florales a violetas junto con recuerdos de chocolate y avellana, todo ello sorprendiendo y creciendo en la copa. En boca es amplio y sabroso, con un tanino goloso y maduro que respeta y engrandece el vino y que ayuda a apreciar toda la mineralidad que esta vieja viña encierra. Deja en la boca un persistente y amable recuerdo. Se ha criado 17 meses en barrica de roble francés.
Bodegas Canopy es una joven bodega volcada en el redescubrimiento del terruño histórico de Méntrida. En el año 2004 los hermanos Belarmino y Alberto Fernández, muy conocidos en Madrid por su estupendo restaurante Asturianos y Alfonso Chacón, tres amigos enólogos y profesionales del mundo del vino, decidieron unir su pasión en este proyecto vitivinícola que hace revivir la calidad del vino en Méntrida.
La andadura de Canopy comenzó en noviembre de 2003, cuando sus responsables iniciaron la búsqueda de viñas en las que basar el proyecto. Los tres socios buscaban viñas viejas de garnacha y modernas plantaciones de syrah para pensar los vinos desde la viña, practicando una viticultura ecológica y respetando al máximo la uva. El objetivo no era otro que elaborar vinos como los que a ellos les gustaba beber. Finalmente, fue en Méntrida donde encontraron un viñedo antiguo que se adecuaba a sus exigencias.
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