¿Embriaguez, borrachera, vida licenciosa, vicio y libertinaje? Pues sí, estas son algunas de las asociaciones que pueden venir con la palabra, pero el guiño que hace Gabriel Martínez Valero con su proyecto, hará que maticemos y creamos en nuevas acepciones para esta palabra. ¿Qué tal asociarlo a la uva monastrell, la cepa mediterránea? Conozcamos a Gabriel y a su proyecto.
El Proyecto Vinos Crápula, según nos cuenta el propio Gabriel «nace hace 4 años, entre dos amigos míos enólogos, y yo, que queríamos, principalmente, elaborar y comercializar unos excelentes vinos de Jumilla, seguros de su potencial cualitiativo y comercial. Prefiero, antes que tener viñedos propios,comprar uvas seleccionadas por mi equipo de asesores y yo mismo, y que mejor se adapten a mis necesidades. Seleccionamos viñedos viejos de monastrell, de 60 años de media y de un gran porte, autorregulados de forma natural. Intentamos que el agricultor reduzca al mínimo los tratamientos de campo y aunque no es un vino ecológico si que podemos decir que es un vino natural en el que se potencia el terroir a su máxima expresión».
Para la elaboración se realiza una selección manual en campo, cogiendo aquellos racimos que están en sy estado óptimo de madurez y que tienen una gran concentración de antocianos y taninos, desechándose los racimos no aptos debido a su estado sanitario. La uva es trasportada en cajas de quince quilos hasta la bodega, donse se tratan por separado las distintas variedades, monastrell (la base lógica del proyecto) y syrah. Posteriormente se pasan por mesas de selección eliminando todas las uvas en mal estado, así como las partes extrañas de madera, hojas y demás. despalillando las uvas, sin estrujar y pasando por cinta directamente al depósito de fermentación.
Antes de comenzar la fermentacion se realiza una maceración en frio de tres dias, se realiza la fermentacion alcohólica con adicción de levaduras seleccionadas de gran calidad, todo ello en depósitos abiertos de 5000 kilos. No quieren mayor volumen porque quieren primar la calidad por encima de todo. Además estos formatos permiten hacer elaboraciones mas largas y exquisitas y se controla mejor todo el proceso, explica Gabriel. La fermentacion alcohólica es aproximadamente de unos 17 dias, realizándose remontados muy suaves y delestages también muy suaves, controlando densidad y temperatura. El sombrero se ha trabajado con bazuqueos manuales y a pie de cuba (pisado tradicional, para reventar los granos de la uva, ya que no hacen estrujado). Al término de esta fermentación se sangran los depósitos y se realiza el prensado. Posteriormente se realiza el llenado de las barricas para realizar la fermentación maloláctica. Esta fermentación es lenta, tranquila, sin adición de bacterias y se controla la temperatura a unos 20 grados, durante unos 30 días, controlando los indices de málico y láctico. Cuando el ácido málico está por debajo de 0,1 gramos por litro se hace la trasiega, separando lías y sin filtrar ni clarificar, ni pasar por frío, se lleva directamente el vino a las barricas; posteriormente el vino se lleva a depósito para ensamblar las partidas, unicamente se filtra por placas (de poro abierto) y se embotella. Robert Parker le dio 90 puntos al Crápula 2008, igual que Peñín, y TodoVino le otorgó un lacre. 
Las barricas son todas francesas, de grano fino seleccionado, de 300 litros, que aporten fruta y estructura en su justa medida, sin que prevalezcan aromas maderizados. El tiempo máximo en barrica es de 12 meses y el tiempo en botella de 6 meses.
Pero, continúa Gabriel, «aparte de Crápula, elaboro otos vinos, de muy buena calidad y de excelentes críticas, como NDQ y Carmine. En suma, se sincera, es «un proyecto que nace con muchisíma ilusión, motivación, creatividad, pero también con muchísima humildad, de saber que las cosas se hacen despacio, pensando en el largo alcance, con las ideas claras de lo que se quiere conseguir,de su posicionamiento,de su carácter diferencial y sobre todo de cómo se quiere comunicar. El objetivo es claro, enfatizar y resaltar la variedad reina de la zona, la monastrell y de su terruño,extrayendo el maximo potencial. Vamos a por vinos de nuevo cuño, donde prime la fruta, la elegancia y sutileza». Y bueno, claro, hablemos del resultado, de cómo son estos vinos.
El Crápula 2008 procede de una cosecha calificada como “muy buena” en la D.O. Jumilla. Este vino surge de la mano de Gabriel Martínez, de quien le hemos venido hablando, quien tras su labor en diversas bodegas murcianas ha lanzado su propio proyecto, Viñedos del Quorum. Lo elabora con cepas de monastrell, uva emblemática de la zona mediterránea, que desarrollan aquí toda su fuerza expresiva, con pequeños aportes de sirah y cabernet sauvignon. Criado durante doce meses en barricas de roble francés mayoritariamente, presenta un color oscuro profundo y una gran riqueza aromática, donde se combinan notas de fruta negra madura con variados toques especiados. En boca es amplio, carnoso y con un largo postgusto. Su PVP es de 14 €.
El NdQ Selección 08 se elabora sobre todo con monastrell y con un 20 % de otras variedades. Los viñedos son de una edad media de 25 años y el resultado es un vino con personalidad, sutil y elegante, que refleja la zona de procedencia. Su PVP es de 9 €. También hay un agradable NdQ Roble con un atractivo precio, 4,50 €.
El Carmine, en cambio, es monovarietal de monastrell, de viñedos viejos especialmente seleccionados. Su PVP es de 11,50 €.
Los vinos de Gabriel, procedentes de Jumilla, se pueden encontrar por toda la península, así como en Baleares y Canarias.
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