Tras dos años sin la calidad adecuada para elaborar Viña Ardanza, en esta Excelente cosecha del áño 2004 confluyeron factores determinantes que propiciaron este nuevo paso en la constante evolución de esta marca. La abundante agua y nieve en invierno, la ausencia de plagas en primavera y las marcadas oscilaciones de temperatura entre el día y la noche provocadas por los fríos vientos del norte justo antes de la vendimia, resultaron claves para el lento y equilibrado desarrollo de la uva, especialmente de la garnacha. Ya en septiembre, los viñedos gozaron de una excepcional bonanza climatológica. Esta buena calidad calidad se vio más reforzada aún por la viticultura racional aplicada durante todo el ciclo, las producciones moderadas y la vendimia selectiva y paciente.
La composición del vino es de un 80% de tempranillo y un 20% de garnacha. La uva tempranillo procede de los pagos ‘Viña Ardanza’, de 30 años de edad, ubicados en Fuenmayor y Cenicero. La garnacha proviene de viñas viejas plantadas en vaso a 600 m. de altitud en Tudelilla (Rioja Baja), en parcelas colindantes a la‘Finca La Pedriza’.
Para su elaboración se contó con una vendimia selectiva en cajas y transporte refrigerado. Tras las fermentaciones, los vinos pasaron a barrica en abril de 2005. La tempranillo permaneció 36 meses en roble americano de 4 años de edad media y la garnacha, como novedad, redujo su crianza a los 30 meses en barricas de 2 y 3 vinos de roble americano para mantener toda la frescura y tipicidad de esta variedad. Los vinos fueron trasegados manualmente en seis ocasiones. En diciembre de 2008 pasó a botella.
Pasemos a la cata, que seguramente les interese especialmente. De color rojo picota, limpio y brillante, de capa media, con un borde rosado, en nariz destaca por su expresividad, con notas especiadas de café, chocolate, vainilla, clavo y maderas finas sobre un fondo de frutas negras maduras. En suma, se trata de un vino con buena estructura, equilibrado, con una frescura muy vivaz, que invita a seguir bebiendo y que, unido a unos pulidos taninos,
colma la boca de sensaciones agradables. Largo retrogusto, marcado por la sutileza de la marca cuya elegancia, complejidad y potencia aromática tradicionales se ven enriquecidas en esta añada. Es un vino óptimo para acompañar parrilladas de carnes, asados, caza menor, quesos semicurados, embutidos ibéricos, etc. Grado de alcohol: 13,6% en volumen. El P.V.P. aproximado es 18 euros.
«Tras dos cosechas sin la calidad adecuada para elaborar Viña Ardanza, llega este excelente 2004 en el que la elegancia, complejidad y potencia aromática tradicionales se ven enriquecidas con una mayor intensidad de color, frescura y fondo de fruta. Máxima
expresión de una marca emblemática siempre en evolución». Este es el texto que tinta la etiqueta de esta nueva añada de Viña Ardanza. Son dos frases que condensan el espíritu con el que se anunció el nacimiento de esta cosecha 2004. Tras el rotundo éxito obtenido con el 2001 la bodega tomó la decisión de aguardar tres añadas para volver a encontrarnos con la extrema calidad que exige un vino con esta trayectoria y reconocimiento.
Son muchos los aspectos que determinan la bondad del reputado Viña Ardanza. Pero hay uno que en la bodega se considera fundamental: la calidad de la uva garnacha que, con un 20% del coupage, completa su ensamblaje con la tempranillo. Esta variedad es difícil de cultivar y requiere mucho sol y poca humedad, condiciones que se dan especialmente en la Rioja Baja, de donde proceden estas uvas. Además, exige un buen equilibrio en parámetros como el azúcar, color, aromas, etc. Su capacidad de alcanzar muy rápidamente un alto grado de azúcar requiere que las condiciones climatológicas sean muy buenas para que los racimos permanezcan en las cepas hasta que el resto de parámetros, que exigen más tiempo, alcancen su grado óptimo.
Si todavía quieren saber más sobre este estupendo vino, aqui van unas preguntas que la poropia bodega facilita con sus oportunas respuestas, claro:
– ¿Por qué no elaboramos Viña Ardanza en 2002?
Resultó ser un año complicado debido a la humedad, lo que provocó que hubiera pocas uvas con una sanidad óptima y mucha afección de botrytis.
– ¿Por qué no elaboramos Viña Ardanza en 2003?
El calor fue el gran protagonista. La garnacha obtuvo rápidamente el grado necesario pero no tuvo buen color ni aroma y su maduración no fue equilibrada. Además, el estío impidió alcanzar la acidez necesaria para elaborar un vino de ‘guarda’. Aquel año, nuestra bodega sólo elaboró Viña Alberdi, empleando las uvas de las cotas más altas y, consecuentemente, más frescas.
– ¿Y qué ocurrió en 2004?
Pues que en invierno llovió y nevó y las vides acumularon reservas hídricas para el verano. En primavera precipitó lo suficiente para refrescar la vid y para formar una buena base vegetal óptima para una buena uva. Ya en septiembre, las oscilaciones de temperaturas entre el día y la noche provocaron una maduración equilibrada del azúcar, el color, los aromas, etc. Este salto térmico estuvo provocado por los fríos vientos del norte y noroeste que propiciaron una maduración completa de la garnacha. La garnacha empleada para este 2004 precede de cepas muy viejas de la zona de Tudelilla, viñedos colindantes con nuestra ‘Finca La Pedriza’ de muy poca producción pero que nos otorgan unas uvas
magníficas. La principal característica de la añada anterior era su fuerza y su profundo y especiado aroma. En este 2004 encontramos un color más intenso, con más fruta y a la vez más frescura. Sin ser tan especiado, disfrutamos de notas de fruta madura aportadas por esa maduración tan equilibrada de la garnacha, con una buena estructura en boca, muy goloso, vivo y largo. Un vino muy fácil de beber y que invita a seguir disfrutándolo. Excelente.
La bodega sigue su apuesta por las nuevas tecnologías, como demuestra, por ejemplo, esta aplicación para teléfonos móviles que pueden vewr en la foto.
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