De vez en cuando un vino que me gustaba deja de hacerlo. No lo percibo igual. O soy yo que cambio de gusto o es la cosecha correspondiente que ha dejado una impronta distinta. Y eso me causa una cierta desazón.
Es, a pequeña escala, lo que puede pasar con una amistad. Aquella persona que percibías de una manera pasas a posicionarla de otra o quizá es él o ella que manifiesta comportamientos distintos. Sabe mal pero son cosas que pasan.
(¿Estamos condenados al cambio permanente: nosotros, los demás o todos juntos al mismo tiempo? De un vino puedes prescindir. Hacerlo de una persona amiga siempre deja un poso de tristeza).