Me embarga un sentimiento de vergüenza tras la derrota de ayer del Barça por 3 a 0 en el campo de la Juventus. Sin obviar el buen juego rival, un cierto infortunio y un arbitraje desafortunado, el equipo azulgrana no estuvo una vez más a la altura de las circunstancias. Y ya van unas cuantas veces esta temporada.
Hay muchas maneras de perder pero la de ayer es de las que restan prestigio. Es un torpedo a la línea de flotación de la grandeza reciente. Falta intensidad, falta concentración y sobran las protestas.
(Ojalá se pueda volver a las raíces en las próximas temporadas; ahora por ahora este equipo no tiene nivel de campeón de Champions.)