Sale el sol en Santo Domingo aunque sea sólo por unas horas. Pero se agradece. La luz aporta vida, rompe el gris, resucita la alegría.
Y yo feliz y ciertamente quehacerado, entregado a mis trabajos y con un ojo siempre puesto en las webs suecas. Porque ya sólo faltan 25 dagar, esto es, 25 días, para mi gran cita.