60.000 personas. Un pueblo tranquilo del sur de Suecia. Esto es Växjö.
Me alojo en un pequeño castillo reahilitado junto al campus de la Universidad de Linné. Se llama Teleborgs Slott.
Tiempo cálido, esplendor en la hierba y la cordial asistencia de un grupo de profesores suecos que amenizan nuestra estancia: la de una veintena de estudiantes de sueco procedentes de Düsseldorf (Alemania) y Barcelona.