–Du är mycket duktig– me espeta una profesora sueca de la Universidad de Växjö, traducible por «eres un alumno aplicado» tras saber que apenas llevo 10 meses de sueco y me encuentro con un grupo donde algunos participantes ya llevan 10 años.
Lo importante es que cada día recojo nuevas palabras y reviso vocablos antiguos. Llegará un momento en que todas las palabras de uso frecuente ya habrán pasado al menos una vez por mi zurrón lingüistico. Aprendemos a base de repetición y corrección de errores. De eso se trata.
(Hoy me he machacado las neuronas repasando mi primer manual de sueco. ¡Cuánta palabra olvidada dormía en sus páginas ultrasubrayadas!. Hay que combatir vocablo por vocablo. Trinchera por trinchera. Un idioma a conquistar no da tregua).