Esto es lo que hay

Miguel Ángel Violán

Trenes suecos

En mis cinco viajes a Suecia hasta la fecha he tenido incidencias en cuatro de ellos con los trenes suecos. La más reciente, en mayo. Imposible desplazarme de Estocolmo a Växjö. Tras cuatro horas de espera el tren de las 18 h fue definitivamente cancelado.

Larga cola ante la oficina de atención. Dos escurridizas becarias revoloteaban intermitentemente alrededor de la cola. ¿Noche extra en Estocolmo? El servicio de atención al cliente ya no hacía reservas hoteleras «porque su horario ya acabó» (sic). Toda la información por megafonía en sueco (buena práctica para mí pero no es lo más deseable en situación de emergencia en una gran capital internacional).

Tras larga cola, recibí la prescripción de escribir un e-mail reclamando la devolución del billete. Incerteza total sobre si al día siguiente la vía volvería a estar operativa. Larga cola silente. Sentí que muchos suecos se tragaban la vergüenza. Una chica joven hizo un comentario empático en inglés al ver mi rostro demudado. Pero lo dejó en puntos suspensivos.

(Han pasado 12 días y el servicio de atención al cliente tan sólo me contestó para avisarme de que su respuesta llegaría en 10 días. Plazo vencido. Los detalles referidos van más allá de una peripecia personal. Son indicativos de que hay algo que no funciona bien. Esconder la cabeza bajo el ala no suele ser la solución. La inhibición suele ser el preámbulo para todo tipo de calamidades. Síntomas de descarrilamiento futuro. Quo vadis, Sverige?, ¿a dónde vas, Suecia?).

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Miguel Ángel Violán

Miguel Angel Violán es barcelonés, periodista y escritor, con 41 años de experiencia en el campo de la comunicación (Grupo Mundo, diario AVUI, TV3, Catalunya Ràdio, Radio Nacional de España, Círculo de Lectores/Bertelsmann, RIU/TUI).

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