¡Qué calor en Mallorca! He pasado dos días de asueto y he sudado la gota gorda. Pero bien hidratado y con crema de protección solar 50 todo se sobrelleva.
Añoraba mallorquinear. Cacé oferta de Vueling y me dejé caer en la isla. Saludé a viejos amigos y callejeé 21 kilómetros el primer día (mi i-Phone no engaña: cuenta hasta el último de mis pasos). Equivale a media maratón. Pocas veces había caminado tanto.
(Cuántos y cuántos recuerdos paseando por Playa de Palma, Ca’n Pastilla y el centro de Palma. Pisar Mallorca es una necesidad vital. La isla te embruja. Ya me lo advirtieron cuando desembarqué en 1996. Ahora hace una década que dejé la isla. Es siempre el eterno retorno).