
(PD/Agencias).- No siempre los cambios son fáciles, pero en este caso parece que todo va sobre ruedas. Apenas una semana después de concluir su mudanza a Los Angeles, Victoria Beckham se declara enamorada de su nueva ciudad y confiesa que lo mejor de todo es su vida social, porque, a diferencia de Madrid «parece que todo el mundo quiere venir a hacernos una visita».
Su marido, el futbolista David Beckham, también parece satisfecho con el cambio de ambiente, pero confiesa que la más entusiasmada es Victoria, que se encuentra enfrascada en la búsqueda de una escuela que sea del agrado de sus tres hijos.
En esa misión, la Spice Girl no repara en gastos o promesas y el propio David podría tener que hacer de profesor de gimnasia a cambio de que sus churumbeles entren en el colegio que le gusta a Victoria:
«Estuvimos cenando en casa de Demi Moore con Ashton Kutcher y Penelope Cruz. Terminamos la noche jugando al dominó».
Parece que noches tan salvajes como esa no eran posibles en Madrid, porque Victoria Beckham está encantada con la vida social que lleva ahora en Los Angeles y ni se plantea volver a la capital española, donde ha estado viviendo los últimos cuatro años. De hecho, sólo lleva una semana en la ciudad donde más brillan los focos de la fama y el glamour y ya se declara enamorada de su nueva ciudad adoptiva.
«Estamos disfrutando cada minuto. No puedo ni imaginarme volviendo a Madrid», confiesa Victoria Beckham, de 33 años, en declaraciones exlcusivas al diario británico ‘The Sun’.
«Hoy por hoy soy mucha más feliz viviendo en Los Angeles. Creo que esto será un nuevo comienzo para nosotros como familia», asegura Victoria, que confiesa que con la mudanza espera poder «dejar atrás todas las cosas negativas de España».
«Esos cuatro años no fueron siempre fáciles», remacha la Spice Girl. «En España no teníamos mucha vida social, mientras que aquí tenemos un montón de amigos. Nadie venía a visitarnos nunca en Madrid, mientras que auí todo el mundo parece querer venir a visitarnos», señala Victoria, que aclara que sus tres hijos, Brooklyn, Romeo y Cruz, están preparándose para ir a un campamento de verano y hacer amigos en su nueva ciudad, como parece que ya ha hecho su madre.
En todo caso, asegura que David y ella son de gustos sencillos y disfrutan con lo simple: «de hecho, David y yo somos dos personas bastante aburridas, no salimos mucho». Puede que de ahí se explique su emoción por la partida de dominó.
UNA PAREJA CON PASION
Además, la Beckham asegura que no tiene miedo de que el glamour de las chicas de Los Angeles le arrebaten a su David, porque «mujeres guapas las hay en todas partes», menos, según dice, en su casa, porque ella, al contrario de lo que pudiese parecer no se siente guapa.
«Soy fea, no soy guapa, no soy una modelo», asegura, al tiempo que deja bien claro que David Beckham y ella son dos puros volcanes cuando se ponen, hasta tal punto que tienen que echar de su casa de Beverly Hills -valorada en nada menos que 12 millones de dólares- a todo el servicio para poder estar solos.
Aunque seguramente David no tenga ninguna queja en este sentido, lo cierto es que se encuentra abrumado por los esfuerzos que está haciendo su mujer para conseguir una escuela del gusto de sus tres hijos.
«Hace todo lo posible», asegura el futbolista, que añade que le pone tanto empeño a la búsqueda que «creo que voy a ejercer un tiempo de profesor de gimnasia» a cambio de que sus tres hijos puedan disfrutar del centro educativo que elijan.
«Promete todo lo posible para que los niños estén en la escuela que quieren. Lo hace muy bien», aclara David.
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