Chris Hogg (BBC Mundo).- Si se encuentra un sobre en blanco con un billete nuevecito de 10.000 yenes (US$80) dentro, ¿qué haría?
A- Llamar a su restaurante preferido a ver si tienen una mesa vacía
B- Depositarlo en su banco
C- Entregarlo intacto a la policía
Si usted vive en Japón, la respuesta parece que sería la C.
En las últimas semanas, más de 400 sobres con billetes de 10.000 yenes fueron dejados en los baños de hombres de edificios de viviendas económicas en todo Japón.
En los sobres había notas en las que se pedía que el dinero se usara para la «superación personal» o la «preparación ascética».
Después, en los últimos días, 18 residentes de un edificio de Tokio hallaron un total de 1,81 millones de yenes (más de 15.000 dólares) en sobres que alguien dejó en sus buzones.
Esta vez no había ninguna nota que dijera qué hacer con el dinero.
En otra parte de la ciudad, la semana pasada llovió dinero: un millón de yenes voló desde un bloque de apartamentos situado sobre una tienda.
Lo más impresionante de todos estos hechos, estén o no relacionados, es el malestar que les han causado a quienes tuvieron la suerte de encontrar el dinero.
Y, aparentemente, todos los billetes han sido entregados a la policía.
Glanz Ober
Cuando visitamos el edificio de apartamentos Glanz Ober, donde 18 residentes encontraron sobres con dinero, parecía un lugar abandonado.
Debe haber sido fácil, para la persona que dejó los sobres en los buzones, entrar y salir sin que nadie lo notara.
Tratamos de hablar con alguien que hubiera recibido dinero, pero en la mayoría de los apartamentos nadie respondió.
Una mujer en el apartamento 101 se negó a abrir la puerta, pero dijo por el intercomunicador que la misteriosa lotería no le había tocado.
No tengo idea de quien lo hizo.
Preocupación
Después nos echaron del lugar. Uno de los residentes, un hombre malhumorado de sesenta y tantos años nos dijo que estaban hasta la coronilla de toda la atención que habían acaparado en los últimos días.
«La gente está muy, pero muy preocupada. Pónganse en nuestro lugar. Estamos muy inquietos», nos dijo.
Los japoneses valoran mucho su privacidad y este dinero parece que los pone nerviosos.
Algunos temen que tenga algún vínculo criminal, por ejemplo que sea dinero robado.
Cuando nos dirigíamos al lugar de la segunda «donación pública», el taxista dijo que la idea de que fuera dinero «sucio» no tenía sentido.
No creo que se trate de una mala persona. Alguien malo se hubiera quedado con el dinero. Si uno tiene dinero de más, es mejor donarlo, darle un buen uso.
Cien billetes
En la tienda Popura, el administrador, de apellido Horiuchi, también se mostró nervioso y no nos quiso decir su nombre de pila.
Pero contó lo que pasó la semana pasada cuando comenzó a caer dinero del cielo.
Todo el mundo comenzó a recogerlo. Reunimos 96 billetes de 10.000 yen. Después encontramos cuatro más en los tejados vecinos.
Horiuchi dijo que la honestidad de los transeúntes fue «notable».
Teorías
Hay muchas teorías sobre el misterioso donante. Algunos dicen que tal vez tenga un motivo religioso. Uno de los mayores templos de Tokio está situado a pocas cuadras de la tienda.
Pero los fieles y visitantes del templo no creen que la motivación haya sido obtener una recompensa espiritual.
«Usamos dinero como ofrenda en templos y lo regalamos en momentos especiales, como bodas», dijo un hombre.
Pero no veo qué significado pueda tener dejarlo en un baño.
Una mujer dijo: «Eso indica que es un hombre quien está dejando los sobres. Debe ser un rico empresario que no sabe qué hacer con su dinero».
Conclusión extraña
En la mayoría de los casos, la policía se hace cargo del dinero hasta que su dueño -o dueños- se presente.
Según informes, ya denegaron la solicitud de un hombre que les dijo que el dinero pertenecía a un familiar suyo, lo que demuestra que no todo el mundo en Japón es escrupulosamente honesto.
Si no lo solicitan dentro de seis meses, el dinero abandonado en los baños municipales pertenecerá a los ayuntamientos de los pueblos o ciudades donde se encontró.
Por eso un visitante del templo, que trabaja para un ayuntamiento, llegó a una conclusión bastante extraña.
«Debe ser un extranjero», dijo.
Cualquier japonés sabría que el dinero no solicitado va a parar a las municipalidades y también sabría cómo son sus compatriotas y lo nerviosos que se pondrían por algo así.
Cualquier japonés sabría que dar dinero de esta forma es una pérdida de tiempo.
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