La polémica modelo Kate Moss se ha comprado uno de los característicos taxis negros de Londres y no ha dudado de hacer de chófer a sus amigos. Pagó 35.000 libras por él, casi 70.000 dólares, pero ella no ha sido la que ha creado esta moda: Arnold Schwarzenegger se compró uno en 2003 y se lo hizo llevar a California. Los vendedores de estos vehículos creen que lo que atrae a muchos famosos es la privacidad que consiguen con ellos.
«Algunas estrellas quieren una oficina sobre ruedas que sea más anónima que un Rolls Royce con chofer», afirmó Ian Butcher, vendedor de Mann & Overton.
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