La vida de su tatarabuela no fue fácil. Como emperatriz del Imperio Austrohúngaro Isabel de Austria (1837-1898), más conocida como Sissi, vivió presionada, angustiada, sufriendo anorexia y finalmente, por una equivocación, fue asesinada por un anarquista italiano que pretendía matar al pretendiente al trono francés.
Pero el imperio se acabó, pasaron los nazis, Austria quedó reducida a un país pequeño, sin mar ni monarquía y con uno de los niveles de vida más elevados del mundo. Hoy se acaba de saber que una de las tataranietas de la emperatriz vive consagrada a la cría de cerdos y al cultivo de manzanas en una granja biológica de un pueblo austríaco.
Así lo afirma el popular diario alemán Bild, que presenta a Marie Valerie de Habsburgo, de 26 años, como una joven moderna y sin remilgos protocolarios, feliz con sus ocupaciones en la localidad de Strengberg.
La descendiente de la emperatriz acudió a Berlín junto con su hermana, un año mayor que ella y de nombre Margaretha, para el estreno de un musical sobre la vida de Sissi.
Ambas disfrutaron del espectáculo y, según la entrevistada, el retrato que se presenta en él de su tatarabuela está algo más cercano a la realidad que las versiones cinematográficas.
La emperatriz Sissi, inmortalizada para el cine por Romy Schneider, nunca se acomodó realmente a la vida en la corte de su esposo, el emperador Francisco José, y se ganó la fama de mujer indómita, moderna y algo neurótica o al menos caprichosa.
«Ahí se ve que los aristócratas también eran personas», comentó Marie Valerie al término del espectáculo.
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