
(PD).- El pintor estadounidense Robert Rauschenberg, pionero del «pop art» y considerado una de las figuras artísticas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, murió en Tampa (Florida) el lunes a los 82 años.
Rauschenberg fue un incomprendido hasta la llegada del «pop-art», un movimiento que reconoció su obra y que le atribuyó la paternidad del nuevo estilo, donde Andy Warhol y Roy Lichtenstein fueron dos de sus principales representantes.
El ciclo de su obra más célebre es el que se encuadra bajo las «Combine Paintings», un período que surge con la incorporación de objetos reales a su obra y representan el interés del artista por trabajar en todas direcciones, persiguiendo la idea de tridimensionalidad.
Rauschenberg ha destacado tanto en la renovación conceptual de la pintura desde sus decisivos primeros pasos en el movimiento del expresionismo abstracto -surgido a principios de los años 50 en EEUU- que se le ha llegado a considerar como el artista más relevante en Estados Unidos después del creador del «action painting», Jackson Pollock.
Un puente entre dos figuras
Sus pinturas totalmente en blanco, negro y rojo suspendieron parámetros que hasta la fecha eran concebidos como válidos, de ahí que el color plantease más cuestiones que la figura y que la profundidad de estos colores básicos a nivel conceptual relevasen una estética en toda su extensión.
Esta piezas -conocidas bajo el título «Monograma»- guardan relación transversal con el minimalismo, el zen o piezas de otras «artes» como la controvertida «partitura» que el compositor estadounidense John Cage creó en 1952 sobre el silencio y se conoce como «4 minutos y 33 segundos».
Pero, más allá, Rauschenberg dentro del expresionismo abstracto fue un puente entre dos grandes figuras, Mark Rothko y Willem de Kooning, a pesar de que sólo llegase a ser popular cuando indagó en la cultura pop y conoció a sus dos creadores, los estadounidenses Andy Warhol y Roy Lichenstein.
Y, a su vez, cuando fue descubierto por uno de los marchantes del arte neoyorquinos más sagaces, el estadounidense de origen italiano Leo Castelli.
Nueva York fue la ciudad en la que desarrolló y canalizó lo aprendido tras su breve estancia en la «Academie Julien» parisiense. Allí, vivió con artistas y también fue alumno de la escuela que visitaron todas las figuras más relevantes del expresionismo, la mítica y contemporánea «Arts Students League» de Nueva York con Vaclav Vytlacil y Morris Kantor.
Combine Paintings
Cuando se habla de Rauschenberg se habla de varios momentos, tantos que ha sido importante en diferentes décadas, ya que se ha renovado al compás de los tiempos.
Así, se habla de sus «Combine Paintings», en los que utiliza objetos de la vida cotidiana con idea del volumen a través de la tridimensionalidad, pero alejado de la tesis en este sentido de Marcel Duchamp.
A su vez, en dos dimensiones se le atribuye la invención de la «técnica de transferencia», que Rauschenberg comenzó a desarrollar en 1958 y que le permitió, a partir de entonces, reconciliar la pintura gestual y artesana con imágenes fotográficas, entre las que destaca la obra de los años 70 «Express».
Así, Rauschenberg -quien mantenía la tesis «creo que naces artista o no»- renovó el concepto del arte a partir de los años 50 de forma tan brutal como la época que vivió y, por ello, aunque suene tópico se da la circunstancia de que él ha fallecido, pero su obra sigue viva.
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