Llevaba dos semanas perdido y apenas podía volar. Unos agentes que vigilaban las calles en Japón se cruzaron él y decidieron llevarlo al veterinario pero el pájaro no dejaba de dar la lata repitiendo sin descanso «Nakamura Yosuke-kun».
Era el nombre que le había puesto su dueño, Yoshio Nakamura. Cuando notó que le prestaban atención comenzó a repetir una dirección, la suya. El loro estaba «entrenado» para situaciones de «desubicación» y consiguió salvar la vida.
Los veterinarios se pusieron en contacto con los agentes y les comentaron que habían descifrado el paradero de su dueño por lo que pudo ser devuelto a su casa. No comieron perdices.. pero fueron felices.
Los loros grises africanos son un tipo de mascota muy popular entre los japoneses por su capacidad de imitar los sonidos y las palabras humanas.
Más en Gente
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home