Julio Anguita pasó este sábado 9 de febrero de 2013 por el plató de Telecinco para ser entrevistado por el periodista Jordi González en el programa ‘El Gran Debate’ y se despachó a gusto.
Quien fuera secretario general del PCE y coordinador general de Izquierda Unida comenzó a afirmando que no ve «ninguna fuerza política ni sindical capaz de meter mano a este cáncer llamado corrupción, que está por todas partes».
«Veo bastante claro lo que está pasando. Este es el fin de la Transición. La chapuza de 1975-76 está acabando. Querían resolver el problema del Estado español y la transparencia, el estado de derecho. Ninguna de las dos cosas ha sucedido».
Anguita opina que «la corrupción está en los estamentos ejecutivo, legislativo, judicial y en las más altas magistraturas del Estado».
«No estamos ante un síntoma, sino ante un síndrome, una enfermedad».
Y en lo que parece un claro indicio de que planea volver a la primera línea y encabezar alguna operación política, para aprovechar el marasmo, lanzó una soflama mirando a cámara:
«Usted, ciudadano, cuando vea que hay un político corrupto no lo vuelva a votar, preocúpese por cómo funciona cada partido y no cometa el error de decir que todos son iguales».
«Hoy no hay un puesto de trabajo que sea normal en ningún sitio. A los jóvenes les diría que la cosa no va a caer de un guindo y que piensen en una rebeldía serena, tranquila, con causa y a lo grande. Si no luchan no van a tener empleo nunca».
Anguita considera que su partido político ya tuvo una idea de la crisis que estaba por llegar y repitió su cansino mensaje contra el Rey y la Monarquía:
«Los borbones tendrían que salir por una puerta y no volver jamás a España».
Repartió a diestro y siniestro el veterano Anguita:
«Esperanza Aguirre es un intento de reconstruir la derecha desde el populismo. Lanza mensajes de tipo populista, a veces contra su propio partido, pero con la intención de que el proyecto de derechas salga adelante».
«Si llega a ocupar la presidencia lo hará con este lenguaje, y con una vela a Dios y con otra al demonio».
Donde estuvo más flojo Anguita fue a la hora de proponer. No fue capaz de artícular una idea brillante, dejando patente que no es lo mismo predicar que dar trigo:
«Los tres yacimientos de empleo son la educación, la sanidad y el medio ambiente, ya que eso es lo que puede producir hoy, inmediatamente, puestos de trabajo y eso no lo puede producir la empresa privada, porque no es rentable», si bien asume que «decir esto es enfrentarme al poder».
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