Si la cara es el reflejo del alma, como afirma el viejo refrán español, Iñaki Urdangarin está sufriendo y mucho.
Basta ver su rostro y compararlo con el que lucía, no ya cuando era el triunfante y atletico yerno del Rey de España mimado por todos, sino entre su primer ‘paseillo‘ para delcarar ante el juez y que ha efectuado este 23 de febrero de 2013.
El duque de Palma presentaba un aspecto tremendamente desmejorado este sábado, cuando acudió con abrigo y bufanda a declarar en el Juzgado de Palma por su imputación en el caso Nóos.
Urdangarín, con gesto más sombrio y arrugas más marcadas que en su primera declaración el año pasado, se limitó a saludar con un «buenos días» a los periodistas allí presentes.
La imagen del marido de la Infanta Cristina, con abrigo oscuro y bufanda de rayas, contrasta con la de febrero de 2012, cuando acudió embutido en un traje de chaqueta negro y con una vistosa corbata de color verde.
En aquella ocasión, llegó incluso a dedicar sonrisas a los representantes de los medios de comunicación.
En esta, el duque de Palma estuvo cabizbajo y serio en la mayor parte del recorrido de 30 metros desde el coche hasta el juzgado.
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