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En tiempos en los que los viajes se miden más por la conexión que por los kilómetros recorridos, Ana Mena y Óscar Casas han sabido encontrar el equilibrio perfecto entre desconexión y esencia. La pareja ha elegido Marruecos como escenario de una escapada muy especial, lejos de los flashes y de la agenda frenética que ambos manejan a diario.
El destino: Blue Waves Surf House, una joya costera escondida entre Tamraght y Anza, dos pueblos con espíritu libre en la región de Agadir. Allí, junto a un pequeño grupo de amigos, Ana y Óscar han cambiado los sets de rodaje y los escenarios por tablas de surf, clases de yoga al amanecer, recetas caseras y paseos entre calles polvorientas y coloridas.
No ha sido un viaje de lujo, sino de los que se quedan en el alma: con sabor a tajín, olor a mar y risas compartidas bajo el cielo anaranjado del atardecer. Ambos se han dejado ver en su versión más genuina, sin filtros ni poses. Camisetas anchas, pies descalzos, sin maquillaje ni horarios. Alejados del escaparate mediático, se han integrado con naturalidad en la rutina del surf camp, charlando con viajeros de otros países y disfrutando de la vida sencilla que gira en torno al mar.
En medio de esta atmósfera relajada, Marruecos les ha regalado su mejor cara: luz cálida, hospitalidad y ese ritmo lento que permite saborear el presente. Una experiencia que, más allá del surf y las fotos, habla de un amor que no necesita escaparates, y de una forma de viajar que deja huella.
¿Será este el nuevo destino favorito de las celebrities con los pies en la tierra? Si Ana y Óscar lo recomiendan, seguro que sí.
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