Una bagatela.
En el puerto de San Diego descansa el Amadea, un superyate de 106 metros y valorado en más de 300 millones de dólares.
La embarcación, con helipuerto propio, piscina con borde infinito y hasta una sala de cine privada, ha sido protagonista en los últimos años de una trama digna del mejor thriller político: confiscación por el gobierno estadounidense, litigios entre multimillonarios rusos y una subasta internacional que pone a prueba los límites del lujo y la legalidad.
El Departamento de Justicia estadounidense incautó el Amadea en Fiji en abril de 2022 como parte de la llamada Operación KleptoCapture, creada para castigar a los oligarcas rusos cercanos al Kremlin tras la invasión de Ucrania.
El propietario oficial según la administración estadounidense: Suleiman Kerimov, magnate minero sancionado en 2018 por su presunta implicación en lavado de dinero y actividades vinculadas al gobierno ruso.
Sin embargo, las aguas legales están revueltas: Eduard Khudainatov, exjefe de la petrolera estatal Rosneft, sostiene que es el legítimo dueño y denuncia que su nombre solo sirve como pantalla para otros intereses más poderosos.
En medio del glamour desmesurado —champán francés, mármol italiano, oro incrustado— queda patente cómo el dinero puede comprar casi todo… menos certezas sobre quién posee realmente estos tesoros flotantes.
El próximo capítulo lo escribirá quien se atreva a desembolsar cien millones por este palacio marítimo.
Pero como dijo uno de los abogados implicados: “El verdadero dueño quizá nunca navegue estas aguas”.
Curiosidades surrealistas del Amadea
- El Amadea cuenta con una autonomía oceánica capaz de cruzar 8.000 millas náuticas sin repostar.
- Dispone de suelo radiante, jacuzzi exterior y una “winter garden” acristalada en la cubierta superior.
- Entre sus juguetes acuáticos: motos acuáticas, jet packs y hasta un mini submarino para exploraciones subacuáticas.
- El sistema multimedia incluye un cine con sonido envolvente capaz de simular tormentas marinas durante las proyecciones.
- La embarcación ha acumulado millones en gastos de mantenimiento desde su incautación; pagados con fondos públicos estadounidenses mientras se resolvía su futuro.
- Para pujar por el Amadea hay que depositar 10 millones de dólares… y acreditar una fortuna mínima de 500 millones. No es para todos los bolsillos.
Embargos multimillonarios: ¿dónde están los bienes incautados?
El caso del Amadea no es aislado. Desde 2022, decenas de bienes pertenecientes a oligarcas rusos han sido incautados o congelados por gobiernos occidentales:
- El Scheherazade, valorado en unos 700 millones, fue inmovilizado en Italia y permanece bajo custodia tras investigaciones que vinculan a su tripulación con miembros del servicio secreto ruso.
- El Crescent, otro superyate vinculado al círculo íntimo del Kremlin, está retenido en España desde marzo de 2022.
- En Rusia, tras la invasión a Ucrania, se ha intensificado la nacionalización forzosa: fábricas metalúrgicas, empresas petroleras y activos estratégicos han pasado al control estatal bajo el pretexto del interés nacional y la lucha contra el enriquecimiento ilícito.
- Fuera del sector náutico, mansiones en la Riviera francesa, apartamentos en Londres y cuentas bancarias multimillonarias forman parte del botín congelado.
La localización exacta de muchos bienes se mantiene bajo secreto o dispersa entre jurisdicciones opacas. En Europa se han perfeccionado mecanismos digitales para rastrear propiedades embargables mediante colaboración transfronteriza e intercambio automatizado de información tributaria. Sin embargo, la batalla legal por determinar la titularidad real sigue siendo compleja y llena de recovecos.
Intrigas legales y advertencias para compradores
No todo son fiestas ni chapuzones en aguas internacionales. Los abogados del supuesto propietario Khudainatov advierten que quien compre el Amadea podría verse atrapado durante años en litigios internacionales por la propiedad real del barco: “Dudamos que atraiga a ningún comprador racional al precio justo; la titularidad puede ser cuestionada fuera de Estados Unidos”, advierte Adam Ford, representante legal.
La subasta se realiza mediante puja sellada hasta las 11 horas del día 10, gestionada por Fraser Yachts. Si hay empate entre ofertas máximas, se repetirá la ronda hasta declarar un ganador definitivo. El nuevo dueño heredará no solo un monumento flotante al exceso sino también posibles dolores de cabeza judiciales.
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