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¡Corazón Kennedy en estado puro!

Tatiana Schlossberg, la nieta de JFK, anuncia a sus 35 años que sufre un cáncer terminal

Conquistó el periodismo ambiental… y ahora lucha por cada día de vida: los médicos le han pronosticado un máximo de un año de vida.

Fernando Veloz 24 Nov 2025 - 07:06 CET
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El pasado sábado por la mañana, Tatiana Schlossberg, nieta de John F. Kennedy e hija de Caroline Kennedy, sorprendió a la opinión pública al revelar en un ensayo publicado en The New Yorker que sufre de cáncer terminal.

Esta periodista ambiental, de 35 años, narró con sinceridad el camino que la llevó a este diagnóstico: tras dar a luz a su segunda hija en mayo de 2024, los médicos detectaron una anomalía en su recuento de glóbulos blancos.

Poco después, le confirmaron el diagnóstico: leucemia mieloide aguda (AML), con una inusual mutación genética llamada Inversión 3, considerada especialmente agresiva y difícil de tratar.

En lugar de buscar compasión, Schlossberg decidió compartir su experiencia con una mezcla de honestidad y vulnerabilidad. Contó cómo pasó de la incredulidad —había nadado un kilómetro mientras estaba embarazada y se sentía plena— a aceptar una realidad dura: los médicos le han pronosticado un máximo de un año de vida.

Este testimonio se suma a la larga lista de desgracias que han marcado a la familia Kennedy, una dinastía política estadounidense conocida tanto por su poder como por sus tragedias.

Tatiana Celia Kennedy Schlossberg no solo lleva el peso de un apellido legendario, sino que ha sabido forjarse su propio camino como una de las voces más respetadas en la crisis climática. Hija de Caroline Kennedy y del diseñador Edwin Schlossberg, nieta del eterno John F. Kennedy y de la icónica Jackie O, Tatiana creció entre los pasillos del Upper East Side y los veranos en la mítica finca de Martha’s Vineyard. Pero detrás de esa postal perfecta, la vida le tenía preparada una de las pruebas más duras que una madre joven puede imaginar.

De Yale al New York Times: una estrella en ascenso

Graduada con honores en Historia por Yale (donde fue editora jefa del Yale Herald) y con una maestría en Oxford, Tatiana deslumbró primero como reportera de Metro en el Times y luego como especialista en cambio climático. Su libro Inconspicuous Consumption (2019) –un éxito que ganó el prestigioso Premio Rachel Carson– la convirtió en la “eco-conciencia” de su generación. Hoy dirige el aclamado newsletter News from a Changing Planet, donde sigue alertando sobre el impacto invisible de nuestro día a día en el planeta.

En Yale conoció al amor de su vida, el guapísimo médico George Moran. La pareja se dio el “sí, quiero” el 9 de septiembre de 2017 en una romántica ceremonia en Martha’s Vineyard, oficiada nada menos que por el exgobernador Deval Patrick. Llegaron los hijos: Edwin (2022) y una niña que nació en mayo de 2024… justo cuando el destino dio un giro brutal.

Apenas horas después de dar a luz a su segunda hija, Tatiana recibió el diagnóstico que congeló a toda la familia Kennedy: leucemia mieloide aguda. En un desgarrador ensayo publicado esta semana en The New Yorker, la propia Tatiana revela que, tras agotar todos los tratamientos posibles, su enfermedad es terminal y los médicos le dan menos de un año de vida.

“Mi mayor miedo no es morir… es el dolor que le causaré a mis hijos cuando no esté”, escribe con una valentía que ha emocionado al mundo.

La familia Kennedy, más unida que nunca

Caroline, Rose y Jack Schlossberg no se han separado de su lado. Jack, que acaba de anunciar su candidatura al Congreso, ha cancelado actos para estar con su hermana. Los Moran-Schlossberg se turnan para cuidar a los pequeños Edwin y su hermanita mientras Tatiana pasa días enteros en el hospital.

En su texto, Tatiana no se guarda nada: critica con dureza ciertas posturas de su polémico primo Robert F. Kennedy Jr. que, según ella, ponen en riesgo la salud pública… justo cuando su propia vida pende de los avances médicos que él cuestiona.

El día a día con la enfermedad

En su ensayo, Tatiana reflexiona sobre los últimos meses, llenos de idas y venidas entre hospitales, tratamientos intensivos y recaídas inesperadas. Después de varias sesiones de quimioterapia, recibió un trasplante de médula ósea —incluso uno procedente de su propia hermana— y participó en varios ensayos clínicos, incluyendo terapias avanzadas como el CAR-T, una forma innovadora de inmunoterapia. A pesar del progreso médico, la enfermedad ha mostrado ser persistente y los especialistas han sido claros respecto al pronóstico: el tiempo se agota.

El cáncer llegó en un momento crucial para ella y su familia. Casada desde 2017 con el médico George Moran, Tatiana es madre de un niño de tres años y una niña que apenas acaba de cumplir uno. El diagnóstico fue un verdadero shock: “Tenía un hijo al que adoraba y una recién nacida que necesitaba cuidar. No podía creer que esto me estuviera sucediendo”, escribe. La periodista también reconoce la culpa que siente por añadir otra tragedia más a la historia familiar y la tristeza por dejar a sus hijos tan pequeños.

El apoyo familiar y la herencia Kennedy

La enfermedad que enfrenta Tatiana no solo ha puesto a prueba su fortaleza personal, sino también la del entorno que la rodea. En su escrito agradece el apoyo incondicional brindado por su marido y sus seres más cercanos: su madre Caroline, su hermano Jack —quien recientemente anunció sus intenciones para presentarse al Congreso— y su hermana Rose. Todos ellos han estado presentes en cada ingreso hospitalario y se han encargado del día a día con los niños. “Han sostenido mi mano sin dudarlo mientras yo sufría, intentando ocultar su propio dolor para protegerme”, confiesa Tatiana.

La noticia ha tenido un eco particular en el seno familiar Kennedy. Caroline Kennedy, embajadora estadounidense en Australia y Japón, perdió a su padre John F. Kennedy cuando tenía apenas seis años; curiosamente, el mismo día en que su hija hizo público el diagnóstico. La tragedia parece estar ligada a esta familia: su tío Bobby Kennedy fue asesinado en 1968; su abuela Jacqueline Kennedy Onassis falleció en 1994 debido a un linfoma; además, su tío John F. Kennedy Jr. murió trágicamente en un accidente aéreo en 1999.

Reflexión pública y debate sanitario

El anuncio realizado por Schlossberg va más allá del ámbito personal e impulsa un debate social sobre la sanidad pública y la investigación médica. En parte del texto critica los recortes presupuestarios promovidos por su primo Robert F. Kennedy Jr., actual secretario de Salud y Servicios Humanos en EE.UU., subrayando cómo estas reducciones afectan directamente a pacientes como ella, quienes dependen crucialmente de tratamientos experimentales para sobrevivir. También expresa preocupación por las posibles restricciones en medicamentos esenciales y cómo las posturas antivacunas pueden influir negativamente en el acceso a terapias avanzadas basadas en tecnología ARN mensajero.

En este sentido, Schlossberg humaniza la lucha diaria que enfrentan miles de pacientes dependientes del avance científico. Su relato sirve como recordatorio sobre lo frágiles que son los sistemas sanitarios actuales y resalta la importancia del apoyo social y familiar durante las etapas más difíciles.

El legado de una voz propia

Más allá del peso histórico que lleva consigo el apellido Tatiana Schlossberg ha forjado una identidad propia como periodista y escritora. Antes del diagnóstico, se encontraba trabajando en un libro sobre los océanos, tema central en sus esfuerzos divulgativos ambientales. Ahora mismo, prioriza aprovechar cada instante junto a sus hijos y esposo, intentando grabar cada pequeño detalle cotidiano en sus memorias familiares. “A veces me engaño pensando que recordaré esto para siempre; que lo recordaré cuando ya no esté”, escribe con una sinceridad conmovedora que trasciende lo meramente familiar para conectar con cualquier lector.

Su testimonio ha desencadenado una ola solidaria tanto entre medios estadounidenses como internacionales. Personalidades como Maria Shriver, también perteneciente al clan Kennedy, han instado a través de redes sociales a leer el relato de Tatiana como símbolo de valentía, amor familiar y gratitud ante lo cotidiano.

La historia de Tatiana Schlossberg es reflejo del coraje ante las adversidades; ha decidido dar voz a quienes luchan cotidianamente contra el cáncer. En medio de tanta incertidumbre, su mensaje resuena con claridad: vivir intensamente el presente, agradecer lo cotidiano e infundir esperanza hacia los avances médicos futuros. Un legado humano tan necesario hoy día.

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