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La red de Rodalies de Cataluña ha experimentado este martes 20 de enero dos accidentes ferroviarios casi simultáneos que han dejado el servicio paralizado en varias líneas y han provocado un muerto y ocho heridos graves. Y no era precisamente el mejor día para que sucediera, con el caos y dramatismo que se vive en España en estas jornadas, tras el mortal y fatídico accidente del pasado domingo 18.
Los incidentes, que ocurrieron casi a la misma hora durante la tarde-noche, evidencian la vulnerabilidad de la infraestructura ferroviaria frente a las adversas condiciones meteorológicas que afectan a la región en estos días.
El primer accidente tuvo lugar entre las estaciones de Blanes y Maçanet, en la provincia de Girona. Un tren de la línea R4 descarriló tras chocar con una roca que se encontraba sobre las vías, lo que causó la pérdida de un eje del convoy. A bordo viajaban diez personas, quienes fueron atendidas por los servicios de emergencia. Según confirmó Renfe, no hubo heridos en este incidente, aunque sí generó interrupciones significativas en el servicio.
Poco después, alrededor de las 21:00, un segundo descarrilamiento sacudió la red de cercanías. Un tren de la línea R4, con destino a Manresa, descarriló entre las estaciones de Gélida y Martorell, en la provincia de Barcelona. Las causas del segundo accidente fueron diferentes: un muro de contención se derrumbó sobre la vía. Este incidente resultó ser más grave que el anterior. Fuentes de los servicios de emergencia confirmaron que había al menos cuatro heridos graves, entre ellos el conductor del tren, además de varios pasajeros atrapados dentro del convoy. Afortunadamente, no se registraron fallecimientos en el lugar del suceso.
Respuesta de emergencia y evacuaciones
Los Bomberos se movilizaron rápidamente hacia ambas localizaciones para llevar a cabo las labores de rescate. En el caso del accidente ocurrido en Gélida, todas las unidades de Vilafranca del Penedès y Sant Sadurní d’Anoia, junto con ambulancias, se dirigieron al lugar para atender a los heridos y ayudar a liberar a quienes estaban atrapados. La gravedad del incidente requirió la intervención coordinada de múltiples efectivos de emergencia junto a los Mossos d’Esquadra.
Técnicos especializados de Adif llegaron a ambos puntos para evaluar los daños y comenzar con las reparaciones necesarias en las vías. La magnitud del daño, especialmente tras el descarrilamiento en Gélida, complicó considerablemente las labores para restaurar el servicio.
Interrupciones masivas en el servicio
Las repercusiones de ambos accidentes se extendieron rápidamente por toda la red de cercanías. En Girona, se interrumpió la circulación entre las estaciones de Maçanet Massanes y Tordera en la línea R4. Asimismo, Renfe tuvo que suspender también el tráfico por la línea R1 en ese mismo tramo.
En el área metropolitana de Barcelona, el descarrilamiento ocurrido en Gélida detuvo completamente toda circulación ferroviaria dentro del núcleo de Rodalies. La compañía implementó servicios alternativos por carretera para mitigar los efectos causados por esta interrupción, aunque las adversas condiciones climáticas dificultaron la organización adecuada de autobuses sustitutivos.
Renfe advirtió que, como consecuencia directa de estos incidentes, algunos trenes tendrían que detenerse o experimentarían retrasos significativos al acercarse a los tramos afectados. Los retrasos se propagaron por toda la red, afectando a decenas de miles de viajeros que dependían del servicio para sus desplazamientos diarios.
Contexto de inestabilidad meteorológica
Estos accidentes no fueron casos aislados. Durante todo el día, Cataluña estuvo bajo alerta roja debido a un temporal, con condiciones meteorológicas extremas que provocaron múltiples incidencias en su infraestructura ferroviaria. Por la mañana, un árbol cayó sobre la catenaria e interrumpió los servicios en las líneas R1, RG1 y R11 entre Blanes y Caldes de Malavella. Además, la acumulación excesiva de agua sobre las vías ocasionó interrupciones también en los servicios AVE entre Girona y Figueres, dejando atrapados a 130 pasajeros dentro de un tren situado en un túnel.
El temporal ha puesto al descubierto lo frágil que resulta una red ferroviaria ante eventos climáticos cada vez más severos. La caída tanto de árboles como muros y el agua acumulada han creado un efecto dominó que ha dejado prácticamente inoperativa toda la red ferroviaria catalana durante horas.
Investigación y perspectivas
Las autoridades ferroviarias han comenzado investigaciones para esclarecer las causas exactas detrás de ambos descarrilamientos y determinar si existen deficiencias relacionadas con el mantenimiento infraestructural. El derrumbe del muro en Gélida sugiere posibles problemas estructurales que podrían requerir trabajos adicionales para reforzar otras partes vulnerables dentro dela red.
Este incidente resalta urgentemente la necesidad imperiosa invertir significativamente tanto en mantenimiento preventivo como en adaptar adecuadamente infraestructuras ferroviarias a los nuevos patrones climáticos. Los expertos advierten que sucesos como este podrían volverse más comunes si no se llevan a cabo medidas efectivas para reforzar estructuras vulnerables y mejorar sistemas eficientes para el drenaje sobre las vías.
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