CASTILLA REINA EN LOS MARES. RUMBO A SEVILLA
Mucho ya ha progresado,
el idioma acopia verbos y anales
desde el primer condado
a los tiempos reales
de Fernandos, Sanchos, Alfonsos tales
como el Santo, tercero
de los Fernandos. León y Castilla
une en un reino entero.
Su Corona a Sevilla
por mar y río irá a besar su orilla.
Porque desde Laredo
Castro, Santander… ha tiempo que brilla
flotante sobre hayedo,
la roja maravilla
del castillo oro, en paño de Castilla.
Castellana marina
que protege el Cantábrico de ajenas
entradas de asesina
gente hasta sus arenas;
naves piratas, de peligros llenas.
Y ahora se encamina
hacia el sur, combatirá en el Estrecho
flota benimerina
que aprovisiona de pertrecho
la taifa de Sevilla.
Sevilla, anclada en su río,
empapada por luz riente,
bañándose en el rocío,
iluminada por duendes.
Sevilla, virgen tartesia.
Sevilla, vestal romana.
Sevilla, la visigoda.
Sevilla, hurí musulmana.
Sevilla, Fernando el Santo,
Sevilla, ya es quien te llama.
Sevilla, quiere que plantes,
Sevilla, piedras con alas.
Sevilla, iglesias y agujas,
Sevilla, vueltas en ramas,
que icen al cielo las preces
de una doncella cristiana.
Rosas de nata en ráfagas
los vientos portan,
buques, tiempo y las velas
que el aire sopla.
La flota cimbreante
virado ha
que está bajando costas
de Portugal.
Llevarán hasta Híspalis,
que hoy es Sevilla,
el romance y las coplas
por seguidillas.
Por tan gran cargamento
bailan las quillas,
las faldas se recogen
en aguas vivas.
Van rompiendo las olas
las blancas sayas,
los mascarones miran
y también bailan.
Y cuando seguidillas
las castellanas,
en Sevilla anclen, ¡canten
por sevillanas!
Bogando, bogando,
el romance que buscaba Sevilla
ya viene bajando.
Sevilla, la media luna
rota se acuesta,
luna de seguidillas
toca en la puerta.
Aun flota porta porte
que más importe,
quizá más importante
que tenga el hombre.
¡Que es carga que por sí habla,
glorioso faro,
y esa carga la nombro:
el castellano!
Bandera de Castilla
y León, el Guadalquivir remonta
hasta ganar Sevilla;
y su defensa afronta.
¡No africana, europea es ya su orilla!
Ramón Bonifaz, «ome
de Burgos» es el azul almirante
que la cadena rompe
de sus barcos delante,
Siempre ya de Sevilla quede amante.
CASTILLOS Y LEONES HACIA EL MEDITERRÁNEO Y EL CANAL DE LA MANCHA
¡Marina es de Guerra,
la castellana
que en la Baja Edad Media
rendirá el agua!
Germinando en el viento
por el Atlántico,
el Canal de la Mancha,
Mediterráneo…
los violines del mar
tocarán barcos
para mostrar pendones
acuartelados.
En Cartagena peinan
cabellos largos
al mover velas. ¡Cruzan
Mediterráneo!
Y de las altas villas
del mar Cantábrico
a franceses e ingleses
lección de llanto
les darán a sus naves.
Mástiles árbol
surcando el ancho golfo
a todo trapo.
¡Bonifaz, almirante
-navíos blancos-,
parte pronto a que el mar
sea castellano!
“Hombre de Burgos” te llama
General Crónica,
en tres mares Castilla
te da la gloria.
Que son muy marineras
las grandes villas
que velan junto al mar
por su Castilla.
Mirad hoy todavía
en sus escudos
que la Torre del Oro
llevan y un nudo
de hierro, que son cadenas
que había en río
y que hoy son las escenas
de poderío.
Más tarde con la Guerra
de los cien años
cruzarán por las sierras
de mares blancos.
Hacia costas inglesas
van navegando,
que aliadas son de Francia
y van bogando.
Al llegar hasta el Támesis
que no se paran,
siguen arriba naves
las castellanas.
-Londres, ciudad inglesa
que sabes de agua,
¡Mira! ¡Mejor sabemos
bien navegarla!
De entonces hasta aquí
la sola escuadra
que tomó Londres es…
¡la castellana!
Del libro «Castilla, este canto es tu canto» (2014), Juan Pablo Mañueco
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