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El Enamorado y la Muerte (romance)

Juan Pablo Mañueco 29 Ene 2021 - 15:28 CET
Archivado en:

EL ENAMORADO Y LA MUERTE

 

 

Un sueño tenía anoche

durmiendo sin compañía,

que mujer había entrado

allí donde yo dormía.

 

¿Eres tú, muchacha amada,

la que das vida a mi vida,

eres tú mi enamorada?,

¿por dónde eres venida?

 

Están cerradas ventanas

las puertas y celosías.

Pero se han movido vidrios

baldosas, suelo y cortinas…

 

LA LUNA

 

No soy tu amante, soy Luna,

la Luna de tu elegía.

Por la ventana he entrado,

notaste cuándo se abría.

 

EL ENAMORADO

 

Pero si hasta aquí has llegado

en esta noche tan fría,

Luna del camisón albo

que ya la estancia ilumina,

 

¿dime para qué has venido

y estás en mi cercanía…?

Cuando esperaba a mi amada,

que fuese a ella a quien quería.

 

LA LUNA

 

Yo no soy tu enamorada,

joven que apenas dormía,

soñando con la muchacha

por la que tu ánima vibra.

Soy la yerta y blanca dama…

¡La muerte que Dios te envía!

 

EL ENAMORADO

 

-¡Ay, muerte, qué rigurosa

de acíbar tu melodía!

¡qué amargor como la pena

vuela entre la niebla fría!

 

¡Qué perfume trae tu hálito

como de fosa vacía,

donde decae y se amustia

vida y flor de poesía…!

 

¡Déjame vivir un año!

¡Déjame que un año viva!

No es tan largo ese intervalo.

¡No es mucha esa lejanía

 

que toca el tambor del casco

del galope de mi vida,

por la senda de los tiempos

cortada en tu profecía!

 

¡Es la vereda que pido,

la huella de mi travesía,

toda la luz que demando

a escrita caligrafía,

 

que va trazando segundos

de humana geografía

por donde camina y pasa

-abiertas mis dos pupilas-

 

cara, pelo, faz y testa,

toda mi fisonomía!

¡Déjame vivir un año,

no otra cosa pediría!

 

¡Concede que viva un año,

pues mi boda se aproxima!

¡Concede que año disfrute

del clavel de sus caricias!

 

¡Tras de ese plazo haz conmigo

lo que quieras y mi vida!

Pero aún no se derrame

mi voz ni mi sangre líquida.

 

 

LA LUNA

 

-Un año no puede ser.

Ni un mes has de biografía.

Pues tu muerte está más próxima.

y tu muerte ya es nacida.

 

EL ENAMORADO

 

-¡Eres mala mensajera,

dama de la Luna fría,

dama de la cara yerta

plaza de plata bruñida,

 

que tan estrictas palabras

traes en forma de noticias!

Eres una rosa pálida

para mi mal florecida

 

pero es tu corazón negro,

coso donde el daño anida,

aro de penumbras rotas,

anillo lleno de ruinas…

 

 

*****

 

 

El viento que afuera estaba

también ya en la galería,

sus manos en los cristales

toca con voz desabrida.

 

Sus puños y sus nudillos

suenan en madera hendida,

la empuñadura del viento

deja la casa aterida.

 

Azotaba y azotaba

las corrientes con su brida,

látigo de fusta usaba

aun sin verse, sí era oída.

 

que ululando ya él entraba

a través de celosía.

Igual que la Luna tiene

ojos de mirada fría.

 

 

*****

 

 

EL ENAMORADO

 

-Si Dios me lo ha concertado

es inútil la porfía,

pero aún no os esperaba

cuando yo me adormecía.

 

Ni a ti, Luna en toga blanca,

que me impartes tu doctrina,

con palabra tan severa

como un tribunal la dicta.

 

Como del altar un cura

con casulla y sin sonrisa,

entre rezos y lamentos,

habla de viaje en partida.

 

Ni a ti, Viento, que azotaras

fechas de mi galería,

y segundos o minutos

que aún se ven y divisan

 

pero ya se van borrando

allá de mis celosías.

Esta noche no soñaba

de vosotros la visita.

 

Yo esperaba oír los gallos,

y aurora en su compañía.

Esperaba el sol brillando

y lumbre en su mediodía.

 

Tantas veces los he oído,

tantas veces los oía,

tantas veces los he visto

los rayos que el sol los guía

 

que una vez más quisiera,

una vez más los querría,

los gallos oír cantando,

el sol siguiendo su guía.

 

Y luego cómo él se acuesta

en luminosa agonía,

sabiendo que alba siguiente

su topacio resurgía…

 

Eso que viera yo ayer

y que no valoraría,

por verlo otra vez mañana

ahora sí lo amaría…

 

 

*****

 

 

Los cristales ya le llaman,

que les haga compañía,

Luna en atavío blanco,

Viento que afuera le mira.

 

El joven no lo resiste,

siente tal melancolía

que una semana les ruega…,

que no caduque su vida.

 

Una semana les pide,

su boda concertaría,

con quien quisiera casar

en ésta y en toda vida.

 

Pero responde la Luna

relámpago en lumbre fría,

y también responde el Viento

con su voz ensordecida…

 

 

*****

 

 

LA LUNA

 

Ni mes ni semana queda,

pues no has de ver luz del día.

 

EL VIENTO

 

El aro de blanca luna

ya apenas si relucía,

y hasta incluso mi mirada

apenas, apenas mira,

pues golpeé en tus cristales

y también en celosía

y hasta los vidrios ya lloran

porque concluye tu vida.

 

LA LUNA

 

Ni mes ni semana queda,

que no has de ver luz del día.

 

EL VIENTO

 

Tus ojos se van vidriando

como gotas de agua fría,

que van formando montones

de vapores que son islas,

 

por dentro de los cristales

que besa la bruma fría

y emergen gotas del agua

que son sollozos de vista.

 

Afuera, afuera quedando,

quedándose está la dicha,

y las gotas igual llanto

semejan ser de pupilas,

 

que plañen agua por dentro

como muy pequeñas cimas,

que si dos de ellas se juntan

hacia abajo se deslizan.

 

Adentro, adentro ya lloran

y se van quedando heridas

luciérnagas de tus ojos

entre sombras sumergidas.

 

Abajo, abajo resbalan

con sus carreras fluidas,

hacia las galaxias rotas

los gemidos de tu vida.

 

EL ENAMORADO

 

Dadme al menos una hora

para que yo me despida,

de la que es mi todo amor,

siendo sólo prometida.

 

LA LUNA

 

¡Una hora tienes de plazo!

¡Una hora te doy de vida!

¡Luego vendré, como Luna

contigo comprometida!

 

EL VIENTO

 

Yo como viento de afuera,

ahora en tu compañía,

que helando ya va tu estancia

y la está dejando fría,

 

una hora igual te concedo.

¡Luego será la ventisca.

los túneles que se obturan,

la soledad tan temida!

 

 

*****

 

 

Por las calles y las rúas

el muchacho ya corría,

adonde su enamorada

bien sabe que ella vivía.

 

Y otras veces esas calles

no se hicieran tan tardías…

los caballos de los vientos

casi correr le impedían.

 

Cuánto duran las distancias

cuando las penas se rizan,

qué lentas viajan las piernas

y resbalan las rodillas,

 

cuando se escuchan palabras

que el Viento dice enemigas.

“Tu tiempo ya no es tu tiempo”

“Tu vida ya no es tu vida

 

que son segundos que corren

hacia el final de partida,

color verde que se inunda

de barniz de yerta ruina”.

 

 

*****

 

 

EL ENAMORADO

 

Ábreme la puerta, amor,

ábreme la puerta, niña,

que si no me abres ahora

ya nunca me la abrirías.

 

LA ENAMORADA

 

¿Por qué llegas tan corriendo?

¿Por qué llegas tan aprisa,

si el día de nuestra boda

de almanaque no está en cita?

 

EL ENAMORADO

 

Sólo vengo a despedirme,

en esta noche tan fría.

¡La Luna y el Viento gélido

entraron en casa mía!

 

LA ENAMORADA

 

¿La Luna te ha visitado,

y el Viento que nos vigila

desde los cerros del campo

con su mirada sombría?

 

EL ENAMORADO

 

Sí, enamorada de siempre;

sí, a quien llamo esposa mía.

Pero mi esposa no serás,

antes plazo se cumplía.

 

¡No me abras tú la puerta,

yo al balcón me subiría,

para poder darte un beso

que sea el de despedida!

 

 

*****

 

 

El enamorado escala,

hasta el balcón de su amiga,

ligero tan raudo, raudo

sube como brisa, brisa

 

que ascendiera hasta su amor

y besara su mejilla;

sus labios también los roza

más de forma quebradiza.

 

Que ya fracasan sus piernas

y se arruinan sus rodillas,

porque al borde de sus fuerzas

el pie suyo lo perdía.

 

Mientras balcón escalaba,

el balcón más se subía,

que el joven enamorado

hacia el vacío caía.

 

 

*****

 

 

Ya viene la Luna blanca.

Ya el Viento es melancolía.

Ya la noche se ha vestido

con traje de lejanía.

 

LA LUNA

 

Vengas, tú, el enamorado,

que la hora ha sido cumplida.

Tus párpados ya se cierran

con la visión que querías.

 

EL VIENTO

 

Esta hora más te dieron.

Esta hora más de vida,

porque vieras a tu amor

y dieses tu despedida.

 

Juan Pablo Mañueco.

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Juan Pablo Mañueco

Nacido en Madrid en 1954. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido la docencia de Lengua y Literatura castellanas, en diversos centros de Enseñanza Media de Guadalajara y de Madrid. Reside en Guadalajara, casado, tiene una hija. Ha publicado una quincena de libros de ensayo, […]

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