ROMANCE DE GERARDO DIEGO,
santanderino que tanto y tan diamantinamente cantó a su tierra castellana
.
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Gerardo, Gerardo Diego,
pocos escuchan tu clara
dicción que vuela en el tiempo
sobre la estrofa soriana,
pocos han puesto sus sueños
sobre tus limpias palabras
cuando refieres del Duero
espumas de piedras blancas
que ascienden del verde suelo
hacia las colinas altas,
por donde tienden su cuerpo,
asomándose, las casas
de la ciudad que un momento
se ve en agua reflejada
con sus piedras, que son lienzo
de epopeyas ya pasadas,
que todavía en el viento
sus gestas de gloria cantan,
y que salen al encuentro
de peces de luz, que nadan
entre los guijarros negros
y las alamedas albas
que alumbran a los espejos
en que relucen las Ánimas
esas del Monte, y su asiento
lloran y juntan sus aguas
al Duero, con río Duero
que de Soria arriba, baja.
Gerardo, Gerardo Diego,
pocos escuchan tu clara,
dicción que vuela en el tiempo
de tu canción castellana,
sino algunos que en ti, Diego,
montañés de alta palabra,
vemos los mejores versos
que en XX a Castilla narran
y que agradecen tu fresco
manantial de eterna alma
que a Castilla dan el beso
y el dulzor de tus palabras.
Juan Pablo Mañueco
Juan Pablo Mañueco.
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