Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Todas las autonomías no son autónomas. Pujol y el PNV lo llevan preparando desde hace décadas

Juan Pablo Mañueco 24 Feb 2024 - 22:24 CET
Archivado en:

Así se hizo la España autonómica y así se gobierna en la España real, digan lo que quieran los libros y medios oficiales en sus menteca(p)taciones. Bono Y Zapatero en la farsa territorial de España, que con Sánchez parece enfilar un nuevo capítulo final

TODAS LAS AUTONOMÍAS NO SON AUTÓNOMAS
España: ni libres, ni iguales, ni solidarios, y, desde luego, tampoco democráticos.

 

 

Imagen: La Castilíada, en digital https://www.amazon.es/Castil%C3%ADada-Odisea-mundial-Marina-Castilla-ebook/dp/B0C6MR67L2

 

-Cataluña, ¿no pretenderá usted que sea como Castilla-La Mancha, verdad? –espetó el político nacionalista, que poco tiempo después se reconvertiría en separatista, a un periodista que acababa de preguntarle…-:

-Señor president, ¿la igualdad entre los españoles y entre las diversas Comunidades Autónomas, considera usted que está garantizada en estos momentos en España?

El político se rio abiertamente ante las narices del periodista que acababa de formularle aquella pregunta. Estaban en un gabinete privado en el palacio desde donde gobernaba el político. Era una entrevista particular que se le concedía al periodista porque al político le interesaba mejorar la imagen en la zona de cobertura de su periódico.

Pero la simplicidad de la interrogante, le había provocado ese ataque de risa que aún estaba intentando controlarse… Cuando ya casi lo había conseguido, le espetó el político aquella frase directa que ya hemos leído al comienzo de este relato.

Luego se arrellanó en su butacón, abrió las piernas ante los ojos del periodista, adoptando una postura de mando casi sensual, como si quisiera probar incluso con sus gestos la infinita distancia a la que se encontraba de él. Reía con bastante malicia, mientras miraba al periodista. Luego de unos segundos interminables, por fin dijo…

-Mire usted, joven. El periódico para el que escribe pertenece a una cadena de prensa local y regional a cuyo frente está uno de nuestros periódicos más conocidos. Los bancos que financian a toda la cadena y a cada uno de sus integrantes son nuestros bancos, con diferentes nombres, o no, en cada uno de los territorios. Es usted mi empleado directo, por si no se había dado cuenta…

Lo lleva siendo desde que entró en la primera redacción de su provincia a la que se atrevió a llamar a su puerta para pedir trabajo como becario o colaborador meritorio todoterreno. Hace ya tiempo de esto a lo que entiendo, según la edad que representa, pero parece que no ha entendido de qué va esto en absoluto.

El periodista se quedó petrificado ante la rotundidad, la redondez y la crudeza de la respuesta del Molt Honorable a quien intentaba entrevistar, pero más arrugado en el ánimo y más apabullado en el espíritu se quedó, cuando oyó que la personalidad política que tenía frente a sí, continuó su alocución del siguiente abrumador y apabullante modo.

-La respuesta que usted escribirá a esa especie de pregunta que me ha formulado será que sí, naturalmente, como no podía ser de otro modo, aquí somos respetuosos con la Constitución española y con las leyes, de forma que la igualdad está garantizada plenamente. Hay que poner en valor los valores constitucionales, y la igualdad humana, personal y territorial en uno de los más altos valores con que nos hemos dotado todos los españoles y catalanes.

El periodista escuchó solamente, porque tenía la sensación de que el discurso del político aún no había terminado, pero además comenzaba a notar cómo iban saltando hechos añicos los pocos principios morales del oficio periodístico que le iban quedando.

Y, en efecto, unos segundos después el político continuó:

-Me parece que usted desconoce la Historia moderna, amigo mío periodista. Es posible que usted sea de quienes creen que Cataluña y Castilla-La Mancha pueden ser iguales…

El periodista se iba anonadando, desalentando y decayendo en su animosidad según borbotaban las palabras de la boca del político, con el tono adicional de superioridad en el que estaban produciendo dichas declaraciones institucionales.

Pensó para sí que por tamaño, por Historia, por capitalidad de todo, desde tiempo de los visigodos, por arte, por museos, por cultura, por reyes famosos, por Prehistoria y lenguas Históricas y prehistóricas de las tierras del sur de Castilla, sí podrían establecerse paralelismos entre Cataluña y el sur de Castilla, e incluso en condiciones ventajosas para la Castilla del Sur o Nueva, sin necesidad de pensar también en la Vieja o del Norte…

Pero no dijo nada. El lugar y el deseo de remachar sus opiniones del político en el uso de la palabra le aconsejaron escuchar en voz muda más que manifestar discrepancias…

-¿Usted no se da cuenta, amigo mío –continuaba el prócer- que hasta el propio nombre compuesto de su región se lo hemos adjudicado nosotros, para zaherir en el morillo con esa divisa chusca y para marcar distancias y diferencias de grado entre ustedes y nosotros desde el inicio?

El directo a su moral y resistencia hundió un poco más al reportero en su mutismo. Sentía que tenía poco que decir ante aquel aluvión de golpes que estaba recibiendo. “¿De modo que hasta el propio nombre doble de su región se lo habían puesto desde Cataluña?” ¿”Así que fuerzas ignotas no identificadas movían sus hilos fuera de su territorio para conseguir que otro llevara el nombre que extramuros a él un grupo o grupos de presión habían decidido que llevara”? “¿Y esos nuevos bautismos servían para marcar distancias y diferencias de grado entre territorios respetables y respetados, pero irrespetuosos con los territorios a los que no respetaba nadie?

-El prócer, representante de los intereses de los que siempre se ha hablado en antiguas dictaduras y en modernas democracias, exactamente iguales en sus grupos de presión subyacentes, continuaba hablando en su soliloquio añejo y autosatisfecho…

-Nosotros nunca hubiéramos promovido una región con ese curioso sambenito bifronte que viste la suya, ese empalme ferroviario unido por un guion, algo así como Limares-Baeza, que iguala a un antiguo reino y Estado histórico con una de sus comarcas internas, La Mancha. No, nosotros, la clase política que dirige este país, jamás hubiéramos permitido que nuestra tierra se llamara “Cataluña-El Ampurdán” o “Cataluña-Las Garrigas” ni “Cataluña-El Garraf”

Reía el prócer. Atendía el periodista. Continuaba el actor y factor de la política contemporánea española…

-Primero sondeamos si habría políticos y dirigentes en esa tierra que, por el dinero con que podemos financiar a sus organizaciones y por el impulso político interno y reservado que podemos procurar a sus formaciones hacia el éxito electoral, estuvieran dispuestos a participar en ese juego de ruptura de territorios, de historias, de culturas y hasta de nombres tradicionales…. ¡Y los había! ¡Casi todos estaban dispuestos a correr dopados por nuestro apoyo y a darnos la contrapartida que se les pedía!

“Y en Cantabria, tres cuartos de lo mismo”, pensó el periodista, mientras callaba, que es el verbo que más se conjugaba en Castilla, desde hacía siglos. “Y en la Rioja y en Madrid, lo mismo”.

-Contando ya con la clase política dispuesta a todo y con las vías financieras necesarias, el resto era cuestión de leyes, de propagandas, de presiones y de planes de estudios escritos al dictado… porque en España todo se hace verticalmente, de arriba abajo, como espero que ya se haya dado cuenta usted, querido reportero…

Hubo un breve silencio que no duró mucho ni necesitaba respuesta. Después de eso, el prócer de la política patria continuó:

-Si quiere usted le cuento fuera de micrófono cómo contactamos con el primer presidente de su preautonomía y luego de su autonomía, un catalán de Barcelona, buen amigo mío, que vivía en Madrid y le comisionamos para que echara a Madrid fuera de su región natural e histórica, que sin duda siempre ha sido Castilla la Nueva, hasta por geomorfología, por hidrología y por cadenas montañosas que enlazan a ambas…

El periodista solamente aguzaba los oídos y procuraba que no se le abrieran mucho los ojos, por el estupor de lo que le estaban desvelando…

-Pues sí, así fue como contactamos con Antonio Fernández-Galiano el promotor de la nueva región, en beneficio de nosotros. Un catalán de cuna, que vivía en Madrid y que se prestó a desenganchar Madrid del tren de Castilla la Nueva, lo cual era casi físicamente imposible, pero que realizó con tesón, mano dura a los subalternos y eficacia.

De hecho, su espíritu contradictorio no terminó ahí, porque luego de poner en marcha Castilla-La Galiana, que es como nosotros llamábamos a la región de usted, señor periodista, entre grandes risas, pues posteriormente no encontró inconvenientes en ser Diputado a la Asamblea de Madrid, donde estuvo entre 1983 y 1987.

¡Qué tiempos fundacionales, amigo mío! ¡Y qué cimientos tan sólidamente erguidos sobre la nada la de aquellas vacuidades de contenido!

Concluyó el prócer político diciendo:

-Calle, calle usted, amigo mío, y déjeme que le haga partícipe de otros personajes posteriores que pusimos en onda, como José Bono, ¡qué carrerón el de este muchacho!
Por no hablar de Revilla, el inventor de Cantabria, gracias a las dopaminas de todo tipo que recibió, o del caso de La Rioja que también tiene mucha miga artificial inyectada.

Pero, sobre todo, no se olvide de poner en valor usted, señor reportero, que todos los españoles y todos los territorios somos iguales y transparentes, como no podía ser de otra manera, y todos lo vemos a simple vista, sin trampa ni cartón.

Volvió a reírse ante la credulidad que la expresión del rostro del periodista reflejaba, muy similar a la del pueblo español, en general, así que el político añadió:

-Sí, mi querido reportero. La corrupción no es solamente ese 3 % de recargo o mordida en la concesión de cada obra pública que la oposición nos imputa. ¡Eso son bagatelas!

La corrupción es la facilidad con que pueden comprarse voluntades para alcanzar cualquier cosa en el Congreso de los Diputados, lo económico que resulta mercadear, crear o destruir a un partido político, a un particular al que se le hace ascender a puestos de responsabilidad de la noche a la mañana, o dejarlo caer de golpe si molesta a determinados intereses.

La corrupción es la política, amigo mío, en cada una de sus decisiones, de sus leyes y de sus reglamentos. ¡Eso mismo es! ¡Y la región de usted es el claro ejemplo de lo que puede conseguirse corrompiendo, en cuanto a su nombre, a su estructura y composición, y a su papel…!

DESPUÉS DE LA DIVISA EN LO ALTO DEL MORRILLO DE SU PROPIA BURLA Y DE SU VACUIDAD DE CASTILLLA-LA MANCHA, SE HACE UNA FAENA DE ALIÑO A LA DEMOCRACIA

-Entonces ¿lo de la democracia? –se atrevió a balbucir el reportero, ante aquel chaparrón de secretos de Estado que le estaba cayendo desde lo alto del poder-.

-¡Bah, paparruchas! Tenemos un sistema partitocrático donde las decisiones se toman desde arriba, desde la casta o cúpula dirigente, en provecho de las élites naturalemente. Las puertas giratorias y el tráfico de influencias son las pruebas de que quienes alcanzan cotas de poder ya no las pierden jamás, porque han pasado a formar parte de la casta de los elegidos y pueden disponer de los infinitos abrevaderos públicos y clandestinos que el poder reserva para quien lo sostiene.

La gente paga los impuestos, trabaja y calla… Y eso te toca a ti, mi querido reportero, saber en qué mundo político estás, y volver luego a tu lugar en la tierra para sostener el tinglado que ser te ha dado la oportunidad de conocer a través de mi palabra.

Ahora, a través de tu palabra escrita o radiofónica deberás menteca(p)tar a quienes te lean o escuchen para que estén convencidos de que viven en un sistema de democracia avanzada, donde ellos y sus votos deponentes, que no tienen valor ni fuerza, más allá de la urna, sirven para algo.

El resto… es silencio para ellos. Y única acción posible, la de los políticos que nos compactamos en defensa y pro de nuestros propios intereses. ¡Estas son las reglas de la farsa cómica o teatrillo de la política, de la que tú también formas parte, periodista, como un miembro mal pagado de la “clac” de las ovaciones al Régimen… ¿Has entendido todo, amigo?

LA LEY DE LA OMERTÁ EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOBRE CASTILLA Y LA MOFA Y BEFA FINAS DE SUS VALORES Y DE SUS TIERRAS

-Algo se me va quedando y algún runrún tenía yo ya, señor president. No crea que es la primera vez que lo sospecho.

-Pues si quieres prosperar en tu oficio, nada de mostrarte crítico con las nacionalidades históricas, si sabes lo que te conviene.

-Bueno, históricas, históricas, también Castilla tiene su aquel de personalidad histórica propia.

-¡No fotis, tú! ¿Es que quieres perderte y que te pongamos en las listas negras de tu profesión y acabemos echándote de ella? Mira que los medios y los directores de informativos de toda España están a nuestro servicio, bien directamente, bien a nuestros partidos sucursalistas en Madrid, que son los dos que se presentan como “de Estado”, pero que en materia territorial y en otras están a nuestro servicio, porque necesitan nuestros votos parlamentarios para formar mayorías en cada legislatura, casi en cada votación… Todo eso hay que pagarlo, con leyes favorables o con cabezas que caen o cabezas que ascienden, según nuestros criterios.

-Ya, ya. No es escaso el poder territorial con que cuentan ustedes, por tanto,

-Más te vale para conservar tu empleo ponerte en la nómina de quienes nos jalean nuestras ocurrencias incluso en materia de nombres de esa región falsificada que nos pone llamar “Castilla-La Galiana” recordando quién la fabricó para nosotros.

-¿A qué se refiere, señor president?

-A que no te importe comerte todo lo posible el nombre de “Castilla” cuando escribas o cuando titules algo sobre la región “castellano-galiana”. Lo de decir el Gobierno galiano es algo que nos pone a quienes sabemos que es una región invento nuestro para perjudicar a Castilla. En Castilla, vemos a un potencial competidor, en la región “castellano-galiana” vemos unas guasa.

-Lo comprendo, señor president.

-De manera que un titular donde se diga que Sigüenza es una ciudad “Galiana” o que el Gobierno “galiano” va a hacer esto o aquello, suma puntos para tu ascenso… Y desde luego no te preocupes por tus jefes periodísticos o políticos… Están a nuestro servicio. O bien por dependencia económica de sus medios o bien por dependencia política de sus ejecutivas centrales respecto a nosotros…

Créeme hacer galianismo trae cuenta cuenta y hace progresar carreras, hacer castellanismo sería un error que ni siquiera debería ocurrírsete, porque acabaría con tu carrera y con tu puesto de trabajo.

¡Ahí tienes el caso de José Bono, ese chico obediente, al que cogimos de chico de los recados de Tierno Galván –de cuando Tierno Galván era uno de los castellanistas recalcitrantes que he conocido- y de ese chico de los recados mal orientado hicimos un presidente de la Autonomía Castellano-Galiana imbatible, mediante los discursos que le escribían nuestros asesores para desmoralizar aún más a los castellanos desde sus propias autoridades –nosotros no somos nadie, no tenemos personalidad, no tenemos historia, ni cultura propia- con lo que se sobrevaloraba él, situándose como el creador del fantásrico engendro exitosísimo.

Y estuvimos a punto de hacerle presidente del gobierno español, aunque al final nos decantamos por José Luis Rodríguez Zapatero, que aún tenía mejor imagen sonriente que Bono, menos ética y moral que él, y más ambición de hacer cualquier cosa con tal de sentarse en la poltrona máxima del Estado: ¡figurones todos nuestros!, ¡cómo les gusta medrar y sentirse jefes de algo que les vamos vaciando y descascarillando cada vez más, en nuestro propio provecho periférico!

-Sí, señor president –taconeó militarmente el reportero entrevistador-. ¡Siempre a sus órdenes! ¡Viva la España plurinacional, aunque a nosotros nos tenga en el capacho de los idiotas ridiculizables y sólo dignos de sambenitos grotescos de la más pura mofa y befa! ¡Déjeme que le bese la mano, señor president padrino!

Pero el político se la negó, aquel perro castellano –de hecho “xarnego” viene del adjetivo “perro nocherniego” o habituado para cazar especialmente por la noche-, aquel charnego no era digno ni de besar la mano de su amo, eso quedaba para figurones más altos del colonizado Estado sobre España, en cuyo BOE ellos escribían a capricho y cuyas medidas políticas dirigían a su pleno antojo, como puede comprar quien observe un instante la desquiciada territorialmente España de nuestros tiempos, así como las de los pasados de los últimos siglos, que responde a los mismos factores, grupos de presión y gobiernos fantoches.

El reportero salió del despacho y del palacio de Gobierno del señor president que tanta enseñanza política le había procurado en un instante… Pero al poco, en cuanto sintió el aire limpio de la calle, el periodista inició el viaje de regreso a su tierra y a su casa, y apenas haberlo iniciado, ya iba cantando para sí, entonando más bien, el himno aquel que dice….

HIMNO A CASTILLA-LA GALIANA
(para ser cantado cunado el poder en Castilla-La Mancha esté distraído, invitándole a sumarse a entonar este himno también)

Es Castilla-La Galiana
así que la llamo yo.
Cumpliste las instrucciones
traidor que te lo mandó.

Si catalán fuiste tú,
un buen catalán de pro,
tienes mismo nacimiento,
Barna, que Jordi Pujol.

Te han encargado que expulses
a Madrid de su región,
porque a Castilla la Nueva
su capital le sobró.

¡Qué delirio! ¡Sin espacio
de crecida a la villa se dejó,
y sin motor económico
Castilla Nueva restó!

Bon cop de falç!
Al progreso castellano

Bon cop de falç!
A tierras que se requieren

Bon cop de falç!
A dos tierras mano a mano

Bon cop de falç!
Hermanas que se volvieren

Fernandez Galiano con saña
aunque vivía en Madrid,
a la historia entera engaña
y pone en fuga a El Cid.

A Cervantes también fuga,
ya no será el adalid
de palabra en castellano
¡al destierro y muera en lid!

Y este anticastellano
que Castilla Nueva hirió,
y que de su hogar cercano
al propio Madrid sacó

no tuvo ningún reparo
de Asamblea de Madrid
ser miembro después, ufano.
sin vergüenza allí sentir.

Bon cop de falç!
Al progreso castellano

Bon cop de falç!
A Madrid, Castilla Nueva

Bon cop de falç!
Con saña en ellas se ceba

Bon cop de falç!
A la Galiana y Galiano

Y que la ética retorne
A región que no la forme.

Y que Madrid y Castilla
sean de nuevo una tierra,
histórica que a ser peso se aferra.
De esta tierra en valor, es Madrid villa.

JPM

 

.

Juan Pablo Mañueco

Nacido en Madrid en 1954. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido la docencia de Lengua y Literatura castellanas, en diversos centros de Enseñanza Media de Guadalajara y de Madrid. Reside en Guadalajara, casado, tiene una hija. Ha publicado una quincena de libros de ensayo, […]

Más en Juan Pablo Mañueco

Mobile Version Powered by