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Laguna de Taravilla, según Leyendas de Guadalajara, de Mañueco

Juan Pablo Mañueco 08 Ene 2025 - 22:01 CET
Archivado en:

LAGUNA DE TARAVILLA

 

No guardes nunca un secreto

en lago de Taravilla

que, aunque espeja, luce y brilla,

dentro de él no estará quieto.

 

Enclavado entre montañas

en Parque del Alto Tajo

nueve kilómetros viajo

para pasear sus brañas.

 

Es laguna circular

entre roquedos boscosos

de lágrimas guarda posos

que forman pequeño mar.

 

Pero siendo estanque quieto

protegido por su fragua

no confíes en esa agua

para guardar un secreto.

 

Ocurrió hacia mil quinientos

en noche de cruel tormenta,

rayos y truenos se sientan

caídos del cielo a cientos.

 

Un solitario viajero

llega a posada del monte,

habitación donde afronte

noche pide al posadero.

 

Era un rico caballero

quien fonda pidiendo había,

no verá la luz del día

quien porta tan buen dinero.

 

El brillo de la codicia

ciega presto al posadero,

que el oro del caballero

cree que ya lo acaricia.

 

Truenos y rayos de noche

alumbran en Taravilla,

más un cuchillo que brilla,

por un pasillo ya atroche.

 

Amarillas bolsas de oro

ha abrazado el posadero,

pero ahora el caballero

en rojo pierde un tesoro.

 

Envuelto el cadáver lanza

al centro de la laguna,

piedras le sirven de cuna

al que ahora en agua danza.

 

Cuando la noche es pasada

del crimen ya limpias huellas

posadero piensa en mellas

que su acción tiene trazada.

 

Y recuerda en ese instante

el cuchillo aún clavado

del huésped en un costado,

lo cual le muda el semblante.

 

En cuchillo aparecían

nombre y los dos apellidos

del posadero, bruñidos,

en hoja en metal irían.

 

No quiere mover laguna

por no levantar sospechas;

son aguas hondas, derechas

sin base final ninguna.

 

Pero al cabo de unos meses

fuerte temblor en la tierra.

Grieta se abre. El fondo asierra.

Sin agua, orillas unieses.

 

En el agujero seco

un cadáver aparece

en su costado se ofrece

cuchillo con un nombre hueco.

 

Preso quedó el posadero

por mal que había causado,

cuando seco quedó el vado

de la ley fue prisionero.

 

No guardes nunca un secreto

en lago de Taravilla

que aunque espeja, luce y brilla,

dentro de él no estará quieto.

 

Porque, desde aquel momento,

siempre que agua porta enigma

se vacía como estigma

y lo muestra a todo viento.

 

Juan Pablo Mañueco.

Premio CERVANTES-CELA-BUERO VALLEJO, 2016.

Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

 

 

 

 

 

Juan Pablo Mañueco

Nacido en Madrid en 1954. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid. Es Premio Literario CERVANTES-CELA-BUERO VALLEJO, 2016, otorgado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Ha ejercido la docencia de Lengua y Literatura castellanas, en diversos centros de Enseñanza Media de Guadalajara y de Madrid. […]

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