CATEDRAL DE SANTANDER,
Una catedral angosta, pero que es el primer lugar donde se esculpió el estandarte cuartelado de la Corona de Castilla y es también el lugar de reposo de un inmenso castellano, Marcelino Menéndez y Pelayo, tallado por el cincel de otro castellano completo Victorio Macho.
A punto de guardarse tu bahía
en la rada segura de tu costa,
donde calle Castilla te trae posta
de noticias y es tu principal vía,
allí hay una catedral angosta
que sobresale en mucho por valía
de reliquias, que vela su abadía,
y albas piedras, en donde Dios se aposta.
El primer lugar es donde estandarte
de Castilla en cuarteles luce. Estrena
tesoro de leones y castillos
pues Fernando Tercero mandó el arte
que con Castilla y León tu arco llena.
(León en rojo, en gualdo los portillos).
San Celedonio allí
y allí San Emeter (-io),
de donde viene Santander.
Marcelino Menéndez y Pelayo
dormita en una nave con desmayo:
sobre un almohadón de libros yacente ved su testa.
Victorio Macho fue escultor de esta final apuesta,
un palentino que talló por todo el mundo
y toda Castilla con sus cinceles y martillos
sus sentires de artista bien profundo.
Por eso tiene el orbe y Castilla de beldades llena.
En Santander, este detalle de la testa le detallo.
NOTA DE DATOS: La catedral gótica de Santander es el primer lugar donde Fernando III mandó esculpir las armas conjuntas de Castilla y de León, recién unificados. En su interior reposan los restos de San Celedonio y San Emeter -io (=Santander) y también los de Marcelino Menéndez y Pelayo, gran castellanista, bajo una estatua yacente esculpida por Victorio Macho, un palentino que dejó obra en Palencia, Santander, Madrid y Toledo: otro castellano integral.
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