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ENERGÍA Y SEGURIDAD EN EL MAR NEGRO

Kazajistán reacciona con indignación y energía a los ataques con drones a petroleros en el mar Negro

El buque tanque Matilda recibe un doble impacto acciones como esa socavan el comercio marítimo seguro y la seguridad energética

Manuel Trujillo 14 Ene 2026 - 19:55 CET
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La noche del 13 de enero, en un sector estratégico y a menudo congestionado del mar Negro, varios drones impactaron contra petroleros que se disponían a cargar crudo procedente de Kazajistán.

Aunque no hubo víctimas ni derrames, el mensaje es contundente: la guerra ha alcanzado una de las principales arterias energéticas de Europa.

En un contexto alejado de cualquier conflicto directo, este nuevo episodio ha llevado a Kazajistán a hacer sentir su voz en la arena diplomática.

El país centroasiático quiere dejar claro que no forma parte de ninguna guerra, asegura suministros legales a los mercados internacionales y exige protección para el comercio marítimo civil y la integridad de sus rutas energéticas.

Una serie de ataques con drones contra petroleros civiles vinculados a la principal ruta de exportación de crudo de Kazajistán ha elevado significativamente los riesgos para la seguridad marítima, al tiempo que provoca disrupciones en las cadenas de suministro energético y el comercio internacional.

Estos incidentes, ocurridos el 13 de enero de 2026 cerca del terminal marino del Caspian Pipeline Consortium (CPC) en el Mar Negro, han afectado a varios buques tanque —entre ellos el Matilda (golpeado por dos drones) y el Delta Harmony— mientras aguardaban para cargar petróleo kazajo. Aunque los daños fueron menores y no se reportaron heridos ni derrames significativos, los ataques han disparado las primas de seguros de guerra y reducido drásticamente la producción y exportación de crudo en Kazajistán (hasta un 35 % en los primeros días de enero, según fuentes del sector).

Los ataques contra petroleros y rutas de suministro establecen un precedente peligroso, al amenazar directamente la libertad de navegación y la estabilidad de la infraestructura civil energética en una zona clave para el comercio mundial.

El CPC representa una arteria crítica para los mercados energéticos globales y europeos: transporta más del 80 % de las exportaciones de crudo kazajo, además de parte del petróleo ruso, y equivale a cerca del 1 % del suministro mundial de crudo. Cualquier interrupción en esta ruta impacta no solo a los productores kazajos, sino también a los consumidores energéticos en Europa y más allá.

Kazajistán mantiene su posición firme, anclada en su histórica defensa del estado de derecho, la libertad de navegación y el comercio civil ininterrumpido. El Ministerio de Asuntos Exteriores kazajo ha expresado seria preocupación y ha urgido a socios internacionales —incluidos Estados Unidos y países europeos— a cooperar en medidas conjuntas para prevenir futuros incidentes y garantizar la seguridad del transporte de hidrocarburos conforme al derecho internacional.

Como subraya Astana, las disrupciones en las cadenas internacionales de suministro energético afectan a todos: desde los productores hasta los mercados globales y los consumidores finales. El país, que no es parte de ningún conflicto armado y contribuye significativamente a la seguridad energética europea y mundial, insiste en que los buques atacados contaban con todos los permisos requeridos y sistemas de identificación necesarios.

Estos eventos resaltan la vulnerabilidad creciente de las rutas energéticas clave en el Mar Negro y refuerzan la necesidad urgente de mecanismos multilaterales para proteger el comercio marítimo civil y la estabilidad del suministro energético global.

Qué ha ocurrido exactamente en el mar Negro

De acuerdo con las autoridades kazajas y fuentes del sector marítimo, el 13 de enero varios drones impactaron al menos tres petroleros gestionados por Grecia que se dirigían al terminal marítimo del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), ubicado cerca de Novorrosíisk, en la costa rusa del mar Negro.

Los detalles fundamentales del incidente son claros:

A pesar del dramatismo que implica un escenario con drones y petroleros en una zona muy transitada, los incidentes no causaron víctimas ni vertidos. Sin embargo, sí dejaron secuelas: las primas de seguro por guerra se duplicaron para operar en esa área y se añadió un nuevo nivel de riesgo para la logística energética regional.

La respuesta de Kazajistán: energía civil, derecho internacional y llamada a la acción

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Kazajistán manifestó su “seria preocupación” por los ataques ocurridos el 13 de enero contra tres petroleros que se dirigían al terminal marítimo del CPC. En su declaración, Astaná destacó varios puntos clave:

Posteriormente a los ataques, diplomáticos kazajos llevaron a cabo reuniones urgentes con embajadores europeos, representantes estadounidenses y otros socios internacionales. En estos encuentros, Astaná enfatizó la necesidad “urgente” de adoptar medidas efectivas para garantizar la seguridad del transporte marítimo de hidrocarburos conforme al derecho internacional.

El mensaje final fue inequívoco: Kazajistán hace un llamado a sus socios para cooperar estrechamente en el desarrollo de medidas conjuntas que eviten futuros incidentes similares. No solo se busca proteger el crudo kazajo; también se establece una línea roja clara contra los ataques a la navegación civil y las infraestructuras energéticas.

El CPC: una arteria civil que sostiene el vínculo energético entre Kazajistán y Europa

En el centro de esta problemática está el Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), un sistema que abarca aproximadamente 1.500 kilómetros conectando los principales campos petroleros kazajos ubicados al oeste del país con el terminal marítimo de Yuzhnaya Ozereyevka, cerca de Novorrosíisk en el mar Negro.

Algunos datos resaltan su relevancia:

Desde la perspectiva kazaja, este oleoducto es considerada una infraestructura civil internacional, operada por un consorcio integrado por empresas y estados diversos orientado hacia abastecer mercados globales con especial énfasis en Europa. La lectura política es clara: atacar esta infraestructura o los buques relacionados no solo afecta a Rusia; representa un golpe directo contra una red energética compartida que une a Kazajistán con consumidores europeos.

Un recorrido por las tensiones: desde las estaciones hasta los petroleros

Los ataques del 13 de enero no son un hecho aislado. Se inscriben dentro de una serie continua de incidentes que desde 2025 han puesto a prueba tanto la resiliencia del CPC como la paciencia diplomática kazaja:

La política ucraniana ha consistido en atacar objetivos energéticos rusos para disminuir sus ingresos frente al bombardeo sobre su propio territorio. Sin embargo, Kiev ha insistido repetidamente en que estas operaciones no buscan afectar a Kazajistán ni involucrar terceros países . Entre las declaraciones oficiales ucranianas y las reiteradas protestas kazajas aparece un punto delicado: cómo castigar económicamente a Rusia sin comprometer infraestructuras compartidas o perjudicar aliados neutrales.

Las cifras que importan en Bruselas: ¿por qué esto preocupa tanto a Europa?

Más allá del mapa militar actual, lo sucedido con el CPC afecta profundamente uno de los debates centrales entre las capitales europeas desde 2022: la seguridad energética y diversificación.

Algunos números hablan por sí mismos:

Además hay otro aspecto crucial: CPC Blend es una mezcla específica que muchas refinerías europeas han adaptado para procesar; cambiarla no es tan simple como redirigir un barco . La pérdida o inestabilidad prolongada puede elevar costes energéticos complicando aún más mercados ya tensionados tras salida petróleo ruso.

Las consecuencias inmediatas derivadas estos ataques resuenan en diferentes niveles:

En otras palabras: esos drones impactando estructuras metálicas mar negro reverberan también sobre balances empresariales europeos e inflacionarios.

Kazajistán mantiene vigilancia sobre su neutralidad mientras defiende intereses

La postura kazaja articula tres pilares esenciales: neutralidad declarada; defensa derecho internacional; protección activa intereses económicos energéticos.

En sus últimos comunicados Astaná reitera principios cruciales:

Este enfoque va más allá retórica. Incluye:

Para Kazajistán ecuación resulta clara: si guerra convierte blanco objetivo buques transportadores crudo —aunque fletados terceros navegando bajo banderas europeas— erosiona confianza arquitectura comercio internacional. Y ese terreno resulta inaceptable para nación exportadora ansiosa ser socio fiable.

El mar Negro como laboratorio emergente riesgo sistémico

Cadena incidentes alrededor CPC ejemplifica fenómeno más amplio transformando mar negro espacio donde confluyen guerras alta intensidad rutas comerciales globales corredores energéticos clave,,,.

Algunos elementos caracterizan nuevo entorno:

En este contexto postura kazaja adquiere dimensiones trascendentes sobre mapa geopolítico propio: si país neutral opera infraestructuras civiles siguiendo reglas claras ve principal ruta militarizada facto precedente proyectándose otros corredores energéticos comerciales.

Para Europa Asia grandes navieras cuestión central no radica únicamente si CPC podrá volver pronto volúmenes cercanos 1.7 millones barriles diarios sino si sistema internacional será capaz blindar políticamente principios básicos separación objetivos militares comercio civil protección reforzada infraestructura sostiene economía global.

Lo que enfrenta Kazajistán…y lo que enfrentan sus socios

Astaná ha construido imagen sólida décadas pasadas como socio energético fiable capaz:

Sin embargo estos ataques drones contra petroleros destinados carga crudo ponen prueba narrativa pero también refuerzan discurso exigiendo normas claras protección tráfico civil. Defender CPC rutas asociadas no solo cuestión interés nacional kazajo sino práctica defensa interdependencia regulada dependen muchas economías europeas.

Este episodio deja claro que mar negro año 2026 dron impactando cubierta petrolero rara vez queda anécdota local. Se extiende mercados despachos cancillerías obliga repensar hasta qué punto comercio global puede seguir funcionando bajo presunción rutas civiles permanecerían seguras incluso tiempos conflicto. Kazajistán acaba recordar alto voz proteger esas rutas ya no opción solo necesidad compartida.

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