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La COPE y la trinchera

Miguel Ángel Malavia 05 Jun 2008 - 13:08 CET
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Por desgracia, vivimos en un mundo y en un país en el que cada vez se difumina más el valor del pensamiento propio. Ahora se lleva más eso del “conmigo o contra mí”; esto es, la trinchera. Cualquier afirmación, cualquier interpretación diferente a lo que se supone que perteneces, te aleja de ese ideal. Así, se ve como algo incongruente admirar a la vez a Benedicto XVI y a Joaquín Sabina, como es mi caso. ¿Por qué, si uno es un referente espiritual y el otro un poeta que eleva los sentidos al goce de los estético y lo profundo?

Algo parecido estamos viendo con la COPE. En las últimas semanas se está observando con lupa cualquier declaración para encasillar a unos y otros definitivamente en un bando. Si el Cardenal Amigo habla del “problema” de la COPE ya es uno de sus críticos; si Manuel Mª Bru, director del área religiosa de la emisora, defiende al cardenal Sistach, ya está “en contra” de Rouco. Y, por ende, en contra de “la verdadera” Iglesia. ¡Por Dios!

Por desgracia, la realidad se está deformando tanto que parece que hay dos bandos: Los baluartes del “auténtico” catolicismo, liderados por Rouco y secundados por Federico Jiménez Losantos y César Vidal, y el resto: los enemigos de la Iglesia. Pues no señores, ni mucho menos. Yo tengo por un gran pastor al Cardenal Rouco y a la vez creo que Jiménez Losantos y César Vidal sobran ahora mismo en la COPE. Pero es que por decir esto, muchos pensarán que estoy en contra de la COPE. ¿Pero cómo voy a estarlo si acabo de estar cinco meses de prácticas en ella y he visto la gran calidad (profesional y humana) de la gran mayoría de los miembros que la componen? No concibo España sin la COPE, al igual que no la entiendo sin la SER. Es que la pluralidad ideológica no sólo es buena, sino que es radicalmente necesaria en un país civilizado.

Así que, aclaro: Me gustan Benedicto VXI, Joaquín Sabina, Pedro Almodóvar, Alfonso Ussía, Luis María Anson, Joan Manuel Serrat, José Tomás, Castella, las páginas de Internacional de El País (son las más completas de toda la prensa española), el Cardenal Cañizares, el Cardenal Rouco, el Cardenal Tarancón (tengo 25 años y no lo viví, pero he estudiado su labor al frente de la Iglesia en España en los estertores del Franquismo y en la Transición)… y me gusta la COPE, pero no entiendo ahora en ella a Federico Jiménez Losantos ni a César Vidal. Y digo que no me gustan ahora en la COPE por su actitud beligerante y en absoluto respetuosa con nadie. Creo que ambos son dos personas sumamente inteligentes y muy válidas (de Vidal he disfrutado mucho leyendo varios de sus libros; otros no tanto), pero han entrado en una espiral en la que están dañando seriamente la imagen de la Iglesia. ¿Es justo que desde la COPE se haya dicho que el nuncio del Papa es masón? Es que ya hemos alcanzado esos límites…

Dicho esto, ¿qué soy? ¿Rojo o azul? Por favor, qué tontería. Soy católico, orgulloso de ser español, monárquico, madridista y creo en una serie de principios básicos, tales como la democracia, la libertad y la aconfesionalidad del Estado (cuanto más alejados del poder, mucho mejor). Dicho esto, y sin dármelas de bueno, disfruto dialogando y debatiendo con los que no piensan como yo. ¿Con esto cedo en mis principios y paso el límite de la presunta trinchera en la que me he de enmarcar? ¡Pues que le zurzan a las trincheras! Hagámonos mayores y pensemos por nosotros mismos.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito ‘Retazos de Pasión’, ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno’ y ‘La fe de Miguel de Unamuno’.

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