En condiciones normales jamás te acercarías a mí. Soy gordo, calvo y sudo como un cerdo: apesto. Y sí, soy un viejo… al que le cuesta que se le levante. Pero de todo eso te encargarás tú, ¿eh? Porque en condiciones normales jamás te acercarías a mí, pero vengo con el bolsillo lleno de pasta y tú no eres más que una puta.
Qué callada estás, guarra. Parece como si solo tuvieras que cumplir, como si no tuvieras otra opción. ¡Pues vete a tu puto país! ¿Para qué viniste aquí? Porque no querías trabajar limpiando escaleras, ni aquí ni allá. Te engañarás a ti misma, pero, pese a la cara de asco que disimulas cada vez que te agachas ante mí, lo cierto, lo que tú y yo sabemos, es que te es mucho más fácil chupársela a un viejo que agacharte para sacar toda la mierda del suelo. Eso te llevaría horas… y, con un poco de suerte, yo me corro rápido. Y, si tienes mucha, ni termino. No eres más que una puta.
Te mereces todo lo que te está pasando, aunque mirándote bien a la cara, ahora que te la estoy metiendo y cierras los ojos y parece que te evades a otro mundo, que seguro que también es de mierda, porque no eres más que una puta, en el fondo creo que todo esto te gusta. Sí, disfrutas con ello. Te van los viejos sudorosos, que te echan el vaho del vino a tu jodida cara. Eres una morbosa… No me creo el rollo ese de que sois unas esclavas, de que sois mercancía. Eso es una chorrada de chupatintas y gafapastas. Solo hay una realidad: siempre ha habido guarras que han preferido ganarse el pan con solo abrirse de piernas a trabajar como Dios manda. Por eso no me voy a sentir culpable. No me sale de los cojones, esos que ahora rebotan contra ti, dándote un placer que no puedes disimular, pedazo de puta.
La culpa la tienes tú, que eres una puta de mierda. Y encima, para que no te quejes, hoy sí que te voy a pagar. Hasta el último euro de la mierda que me pides. Para que pagues pronto a esos tíos a los que dices que les debes, y te vayas ya a tu puto país. Puta.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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