Tiene estrías de luz el firmamento
nubes rojas y estrellas apagadas
es paisaje común de madrugadas
que el pintor o el poeta dan aliento.

En las trenzas del alba el dulce acento
de las brisas, que llevan engarzados
el trino de las aves con bronceados
temblores de una aurora en nacimiento.
Las flores abren su frescor al día,
hay vientos alfombrados de esperanza,
cielos azules con mi fantasía:
Un mundo que despierta en alabanza
para ofrecerle a Dios, esa alegría
al decirle, Señor, si hay semejanza.
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