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Durante tres días, el corazón de IFEMA latió al ritmo del Perú. Entre aromas de ajíes, notas de café recién molido y murmullos de admiración, PROMPERÚ cerró su participación en Madrid Fusión 2026 con un mensaje claro: el país andino no solo cocina, sino que emociona.
Lima, donde el sabor tiene alma
El recorrido comenzó en Lima, capital del sabor y orgullo continental, reconocida como Mejor Ciudad Gastronómica de América Latina 2025 en los World Culinary Awards.
En un stand de 100 metros cuadrados ambientado como una taberna limeña, los chefs Paula Gutiérrez y Roberto Suhuay llevaron a los asistentes por un viaje sensorial entre ceviches reinventados, ajíes multicolores y la elegancia de una cocina que mezcla memoria y vanguardia.
John Torres construyó la experiencia recordando que, en Lima, el pan y el café también cuentan historias: las del esfuerzo diario, de las madrugadas que huelen a horno y de las manos que convierten cada grano en arte.
Amazonía viva: el bosque que cocina
El segundo día trajo un cambio de clima. Del bullicio limeño se pasó al susurro de la selva, al murmullo de los ríos y al verdor que alimenta. La chef Cindy Reategui presentó su visión de una Amazonía que se reinventa sin perder su raíz: una cocina que nace del respeto por la tierra y que empodera a las mujeres de comunidades nativas.
Los chefs Omar Malpartida y Luis Arévalo se encargaron de cerrar la jornada con platos que deslumbraron por su exotismo y equilibrio, demostrando que la biodiversidad amazónica puede ser tan sofisticada como emocionante.
Costa norte: legado y fuego
En la última jornada, el protagonista fue el norte peruano: Lambayeque, Piura y Tumbes. Allí, donde el mar se funde con el fuego y la memoria, nacen los sabores intensos que definen esta región. Robert Richter y Juan Alfonso Urrutia unieron sus talentos en un almuerzo a cuatro manos que fue un homenaje a las raíces mochicas y al mestizaje nikkei. No faltó el café peruano, ese elixir que resume, en cada sorbo, el alma del país.
Un país que se saborea
Perú cerró su presencia en Madrid Fusión junto a figuras como Johnny Schuler, embajador del pisco, y Harry Neira, maestro del café, reafirmando su título de Mejor Destino Culinario del Mundo. Pero más allá de los premios, lo que deja es un deseo difícil de borrar: viajar al Perú, perderse entre sus mercados, conversar con sus cocineros y entender que allí, cada plato cuenta una historia antigua y siempre nueva.
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