Encanto a raudales, exquisito arte de vivir, playas de finísima arena dorada, buena mesa y mejor gente. Así es el diminuto, coqueto y florido Anglet (*), perteneciente al espléndido departamento galo de los Pirineos Atlánticos. Dicha comuna de la dulce Aquitania, mecida por el bravo Atlántico, ostenta 38.000 almas, un panorama excepcional y por su especial situación geográfica, mucha animación deportiva. De la gruta de la Chambre d’Amour, donde muere la arenosa Costa de Plata a los catorce hectáreas del Parque Ecológico de Izadia (http://www2.anglet-tourisme.com/4-21857-Parque-Ecologico-Izadia.php), en la embocadura del romántico Adour, todo es pura belleza oceánica a un paso del glamouroso Biarritz y de la ciudad del chocolate, Bayona.
Cielos anacarados, tamarix verdirosas y una costa de ensueño hicieron de Anglet un lugar único, con grandes dosis de historia(s) y lógica fascinación. Para el urbanito estresado resulta el destino ideal, una salvadora burbuja de oxígeno en el mundanal ruido, donde viene fenomenal descansar unos días, disfrutando de sus spas regeneradores, baladas en los frondosos pinares deliciosamente perfumados de aromática resina, pistas bici y naturalmente, de su mesa-paraíso para duchos gourmets. Ahí se hace de la calidad una forma de vida y del buen trato una cotidiana costumbre. Otro ingrediente estelar de sus bazas turísticas es el treintiañero Mercado del Quintaou, donde se puede acceder con prácticas navetas municipales. Y de exquisita gastronomía, en ese rincón de excelencia se sabe mucho.
El mercado, completamente exterior, posee una parte cubierta donde sentarse y terracear resulta preceptivo, mientras se degusta las especialidades propuestas, se toma una copa o simplemente, el aire del tiempo. Abierto bisemanalmente al público (los jueves y domingos, de las siete a las 14 de la tarde), Quintaou resulta una demostración conseguida de lo instructivo que puede ser una visita en esos espacios gastro-culturales.
Amplio sin desmesura, limpio y con el justo bullicio, desprende un carácter más íntimo y de amena convivialidad. Por gula, curiosidad o para prepararse un buen picnic playero, es preceptivo recorrerlo para probar sus productos tradicionales de gran calidad y variedad. Los puestos, múltiples y coloridos, rebosan de emocionantes delicias locales, cuyos simpáticos dueños proponen degustar sin demora ni pedírselo: el sorprendente pan de castañas, el jamón de Bayona, el imprescindible y suavísimo gâteau basque forrado de nata o de cerezas, los irresistibles patés y buenísimas tarrinas, las rubescentes mermeladas de cereza d’Ixtassou, el divino queso fresco de leche cruda de oveja declinado en sus tres DOC, los vinos de Irouleguy, la delicadísima Pimienta de Ezpeleta, que anima tantos platos, salados o dulces. La mar de apetitosa resulta la oferta oceánica, con su carnoso merlu del vecino San Juan de Luz, atún rojo, chipirones y mariscos, sardinas y anchoas.
Capítulo pastelería, las dulces tentaciones se antojan múltiples: de los crujientes croissants a los mofletudos bollos de mantequilla, pasando por esa genialidad suave y dorada, el redondo gâteau basque rebosante de nata o cerezas, los mullidos y almendrados macarones, el suntuoso kanouga (caramelo tierno de chantilly aromatizado con café, cacao y avellana), helados y naturalmente, el divino, mullido y fragante Muxu, variante del macaron galo, auténtica maravilla local. Otra buena sorpresa son los stands despachando la reina de las especias, la aromática vainilla y la sabrosa comida preparada: delicioso el «poulet fermier» con sus crujientes y caramelizadas patatas, la honesta paella local, el picante axoa, el ttoro, los sushis, el marmitako…
Y naturalmente, los tradicionales puestos de ropa, bolsos, jabones artesanales. El «incontournable» mercado de Quintaou aúna tradición, proyección del arte culinario regional, excelencia gastronómica y sobre todo, buen rollo. Todo enamorado de exquisiteces comestibles sabrá valorar dicha oportunidad de celebrar su personal oda a los sabores vascos y del mundo peregrinando por esa mágica esplanada. Último apunte: una vez al mes el lugar se muda a Rastrillo, donde los forofos de las antigüedades podrán citarse con profesionales y particulares.
Un clic para más información:
http://www.anglet-tourisme.com/fr/a-voir-a-faire/restaurants-sorties/marches/marche-quintaou.php
(*) Anglet fue distinguido en 2012 con el merecido label 4 flores de «Ciudades y Pueblos floridos«
http://www.villes-et-villages-fleuris.com/les_villes_et_villages_fleuris-47.html
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