Eran dos hermanos gemelos, uno corrupto y el otro muy religioso. El corrupto muere en un accidente y el otro muere de pena pocos días después.
Luego de estar varios días en el cielo, el religioso le pide a Dios dar un
paseo porque está aburrido.
Dios lo saca al área neutral, y allí pasa su hermano, en un cochazo, con una rubia y un litro de ron en la mano.
– ¡Ese es mi
hermano!, le dice a Dios.
– Dios responde, «a ese le estamos dando un fuerte
castigo».
– «Pero, ¿cómo un castigo? Si ésa era su vida en la
Tierra».
– «No, la botella tiene un agujerito en el medio y él no se la
puede tomar», dice Dios
– «¿Y la rubia?»
– «Esa no tiene agujerito…»
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