Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Jaime Razuri: «Todas las experiencias periodísticas te curten»

Paul Monzón 19 Sep 2007 - 16:57 CET
Archivado en:

Ocho meses después de su secuestro en Palestina, el fotógrafo de la Agencia France Press revela cómo va recuperando el anonimato que tanto extraña. Aquí comparte las sensaciones que le dejó una experiencia única y, confiamos, irrepetible en su vida.

(Juan Álvarez)

Debo empezar dando el crédito a quien concertó la entrevista. Hacía tiempo que, luego de ver a Jaime Rázuri volviendo a cubrir una manifestación en el centro de Lima, consideré conveniente conversar con él acerca de cómo se sentía al retomar la actividad periodística tras el secuestro que sufrió en Palestina. Quedó en mi cabeza como una idea pendiente (esperaba que pase el tiempo, que se diera la ocasión), la cual compartí con Roberto Guerrero, jefe de fotografía del diario La República.

La semana pasada Roberto me sorprendió con la noticia. Se había encontrado con el colega de AFP, le había comentado mi interés y este respondió que no tenía problemas en sostener la charla. Y que estaba dispuesto incluso a hablar del secuestro. La acotación tenía sentido en tanto que, lógicamente, ese podía ser un tema vedado; sin embargo, para tranquilidad de quienes aprecian a Rázuri, todo indica que los fantasmas no lo acechan. O al menos no como se podría creer.

–Cuéntame, Jaime, ¿cómo has estado en estos días?

–En realidad, como que hasta el momento no he tenido alguna manifestación de lo que se suele denominar un efecto post traumático o post secuestro. Estoy tranquilo porque, en realidad, el mío fue un secuestro bastante ‘bueno’, sobre todo si tomamos en cuenta el trato que me dieron.

–Digamos que tuviste suerte de que no fuera tan violento…

–Así es. Fue un evento, diría ahora, interesante por la vivencia; y grato por el lado que no hubo un maltrato.

–¿Qué rescatas del secuestro cuando lo calificas de interesante?

–Lo que uno puede vivir o rescatar de una situación así.

–¿Qué puso a prueba en ti, por ejemplo?

–Es difícil explicarlo. En verdad, es como si ya tuviera el casete en otra parte, medio guardado. Me falta reflexionar un poco más.

–¿Has escrito al respecto?

–Un poco. Pero en general la vivencia resulta interesante como experiencia periodística; o, más que eso, por lo que puede ser destacado como ángulo humano dentro de lo periodístico. De pronto, es todo lo que puedes vivir como persona dentro de lo que es tener la experiencia de un secuestro, más allá de si eres o no periodista.

–Aunque, en el caso de un periodista, es complicado que, tras sufrir un secuestro, a él le quede inoculado el miedo.

–Sí. Pero eso de que el periodista no debe tener miedo es un concepto que, en el momento cuando sucede, nadie lo controla. Por más periodista que seas, si pasas por algo así, te da miedo.

–¿Sientes que ahora te cuidas más?

–Siempre es bueno tener miedo. En ocasiones eso te ayuda.

–¿Lo dices porque a veces el fotógrafo es demasiado osado?

–Esas son ideas que algunos tienen sobre lo que es ser fotógrafo o periodista. Mira, a la larga estás frente a la posibilidad de que te maten. Eso da miedo. Y como no es fácil controlar emociones, terminas expuesto al riesgo como cualquier otra persona. Aunque, de pronto, eso lo hace más periodístico todavía.

–La solidaridad que se generó en torno a ti fue grande. Te convertiste en un símbolo de libertad…

–Eso me sorprendió. Pensé que no iba a ser tanto. Pero creo que se juntaron varios elementos que partían de una pregunta: ¿por qué secuestran a un peruano en Palestina si no tiene nada que ver en la historia entre palestinos e israelíes? Y como el secuestro era injusto, se generó una reacción de rabia y exigencia de liberación.

–En cierto modo, tu secuestro midió también la capacidad de reacción de la sociedad.

–Claro, puso a prueba la capacidad de hacer algo en conjunto… Para mí fue grato darme cuenta de toda esa reacción.

–Y luego vino lo otro. Pasaste de ser fotógrafo casi anónimo a ser protagonista de la noticia.
–Sí, pero conocer el otro lado de la moneda ayuda a entender, y a tratar de manejar la situación del mejor modo. Por eso, si cuando llegué a Lima acepté ofrecer una conferencia fue para decir que en ese momento iba a responder todas las preguntas, pero también para pedir que después, por favor, después ya no me busquen más.

–Sabías que debías poner un límite. Si otras personas en una situación similar, de estar obligados a la exposición pública, hicieran eso, tal vez evitarían tanto acoso.

–Claro. Salvo que gusten de la peliculina, ¿no?

–¿Te han propuesto volver a viajar?

–He estado en Venezuela por la Copa América, pero es otro tipo de cobertura. Y, luego del terremoto, también estuve en Pisco.

–¿Tú has pedido eso o la agencia lo hace por consideración?

–No. Así es como se van dando las cosas. Pero cuando se plantean comisiones periodísticas no eres sólo tú quien podría sufrir una consecuencia de lo que suceda durante el viaje. También se debe pensar en la familia.

–Con seguridad, la familia preferiría que no vayas a comisiones arriesgadas.
–Siempre. Y eso es algo que no debes dejar de evaluar ante cualquier propuesta de comisión parecida a aquella que me llevó a Palestina.

–¿Y si en estos momentos te dijeran para regresar a Palestina?
–Para empezar, sé que yo me volvería a convertir en la noticia, por ser el secuestrado que regresa al lugar del suceso. Siendo así, debo evaluar si eso me permitiría trabajar tranquilamente.

–Se suele creer que el periodista que ha afrontado más situaciones de riesgo está mejor rankeado en el gremio…

–Eso es un mito. Todas las experiencias periodísticas te curten.

–Jaime, ¿has vuelto a ser el fotógrafo casi anónimo de antes?

–Casi. La gente ya no me pregunta tanto si soy el periodista que estuvo secuestrado en Palestina. Estoy cerca de alcanzar el estado ideal.

Secuestrado en Palestina

Jaime Rázuri fue secuestrado la tarde del primero de enero del 2007 cuando, tras realizar una comisión periodística, ingresaba a la oficina de la Agencia France Press en la ciudad de Gaza, Palestina, a manos de militares que tenían el rostro cubierto. Permaneció en cautiverio siete días, durante los cuales se desarrollaron intensas campañas de solidaridad exigiendo su liberación.

Según reportes de la agencia EFE, el fotógrafo peruano habría permanecido cautivo por el Ejército del Islam, grupo escindido de los Comités de Resistencia Popular (Hamas). De acuerdo con versiones de medios israelíes no confirmadas por sus pares palestinos, el jefe de la oficina política de Hamas, Jaled Mescal, contactó con Mumtaz Durmush, supuesto líder del Ejército del Islam, para pedir que se ponga fin al secuestro.

Al momento del rapto, Rázuri tenía quince días en Palestina, a donde había sido enviado para reforzar la labor periodística de AFP teniendo en cuenta sus experiencias en otros territorios en conflicto, como Haití e Irak.

El retorno a Lima fue todo un acontecimiento celebrado principalmente por sus familiares y colegas, quienes durante la semana de cautiverio hicieron lo posible para evitar que el suceso tuviera un desenlace diferente.(Domingo-La República)

Más en Sin categoría

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by