Ya los romanos… En este caso podríamos empezar así la historia, ya que los ciudadanos del antiguo Aquincum y varios siglos después los conquistadores turcos también tenían una importante cultura de balnearios cuyas tradiciones hoy día son más vivas que nunca y forman parte de la vida de los budapestinos.
Las aguas medicinales de las más de 100 fuentes naturales de la ciudad de diferente contenido ayudan a mantenernos sanos: son buenos para tratar varias enfermedades. Podemos tomarlas bebiendo en el vestíbulo o bañarnos en ellas, y después del baño dormiremos mejor que nunca.
En el edificio monumental del baño donde el pasado histórico convive con las innovaciones modernas, encontramos piscinas, saunas y cabinas de vapor modernas. Todos los vecinos tienen su balneario favorito: hay los que prefieren el elegante Gellért pero a otros les gusta más el Rudas con su piscina turca.
El familiar Veli Bej y el Dandár son los preferidos para las grandes tertulias, mientras el siempre ajetreado Széchenyi y el Lukács nunca paran, dando lugar a enormes fiestas nocturnas con iluminaciones especiales y atracciones circenses modernas.
El vapor del agua oculta a señores jugando al ajedrez, edificios históricos, azulejos de Zsolnay, mosaicos, luces y sonidos. Y después se duerme bien.
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