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La obra es una sátira que reivindica el arte como antídoto contra fanatismos políticos

Els Joglars vuelve a los Teatros del Canal con ‘Señor Ruiseñor’

Paul Monzón 27 Ago 2020 - 18:49 CET
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Els Joglars vuelve a los Teatros del Canal más en forma que nunca, con otra de esas sátiras políticas que han caracterizado a la compañía desde que se fundó en 1961, en las que ésta ha tirado de humor y esperpento para ironizar con nombres como Franco, Jordi Pujol, Felipe González, Salvador Dalí o Pasqual Maragall.

Del 2 al 20 de septiembre, la formación trae a la Sala Verde del teatro madrileño Señor Ruiseñor, una mirada ingeniosa y cómica al conflicto catalán. En ella, una serie de escenas y situaciones pintorescas combinan la realidad que se vive hoy en Cataluña con el arte, representado en la figura del intelectual Santiago Rusiñol, a quien llamaban Ruiseñor en Aranjuez (de ahí el título), y que ha pasado a la historia no solo por su obra sino también por sus escritos y su participación en los círculos modernistas que encontraron gran eco en la Barcelona del siglo XIX.

La obra estará entre el 2 y el 20 de septiembre en la Sala Verde de los Teatros del Canal

Aquí encarna al artista el conocido dramaturgo Ramón Fontserè, que también se ocupa de la dramaturgia junto con Dolors Tuneu y Alberto Castrillo. Y la pieza muestra a Rusiñol en su estudio-museo, donde está pintando La morfina, una pintura muy significativa en su trayectoria ya que él mismo fue adicto a esta droga. El efecto del estupefaciente lo sitúa ante la irrupción de unas huestes destructivas que acaban con su casa-museo y sus objetos, pinturas y obras literarias. El enfrentamiento y los conflictos se suceden con ferocidad, sarcasmo y humor, con Rusiñol defendiendo una forma de vida que se resiste a desaparecer ante el asalto de lo que considera la barbarie.

Pero, ¿se trata del auténtico Rusiñol o de un guía reubicado en espera de la jubilación, que actúa en la visita teatralizada del museo? ¿Es simplemente el conflicto laboral de un empleado cuyo desequilibrio le ha llevado a creerse el personaje, y se niega a cambiarlo ante la imposición de nuevos héroes y mitos revolucionarios?

La obra persigue conmover al espectador pero también generarle reacciones, y reivindicar el arte como patria universal, arma de destrucción de fanatismos y forma de expresión libre y sin tabúes. La realidad actual contrastada con lo que fue, en el pasado, esta sociedad a orillas del Mediterráneo.

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