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LUJO Y ENCANTO EN EL MEDITERRÁNEO

El nuevo barrio de Mónaco, que vale 2.000 millones y está construido sobre el mar

Un viaje al corazón del glamour europeo donde el lujo se reinventa sobre el Mediterráneo con su nuevo barrio flotante

Periodista Digital 22 May 2025 - 17:03 CET
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Mónaco, ese pequeño principado enclavado en la Costa Azul francesa, representa la quintaesencia del lujo europeo. Sus apenas 2,02 kilómetros cuadrados concentran más millonarios por metro cuadrado que cualquier otro lugar del planeta. Pero lo que hace especialmente atractivo este destino en 2025 es su ambicioso proyecto de expansión sobre el mar: el distrito de Le Portier, una obra maestra de ingeniería y sostenibilidad valorada en más de 2.000 millones de euros.

Este nuevo barrio, construido literalmente ganando terreno al Mediterráneo, representa la evolución natural de un país que, limitado por su escasa superficie, ha decidido crecer hacia el único espacio disponible: el mar. Le Portier no es solo un alarde tecnológico, sino también un ejemplo de cómo el lujo contemporáneo puede convivir con la sostenibilidad, incorporando jardines mediterráneos, sistemas de energía renovable y un diseño que respeta el ecosistema marino.

Un destino para todas las estaciones

Si estás planeando tu visita a Mónaco, elegir el momento adecuado puede marcar la diferencia en tu experiencia. La primavera y el otoño, específicamente de abril a mayo y de septiembre a octubre, ofrecen el equilibrio perfecto entre clima agradable y menor afluencia de turistas. Durante estos meses podrás disfrutar de temperaturas suaves que invitan a pasear por sus calles sin el agobio del calor estival.

El verano, especialmente julio y agosto, trae consigo temperaturas que rondan los 28°C y playas concurridas, pero también precios más elevados y mayor masificación. Si prefieres evitar las multitudes, considera que mayo es un mes especial por la celebración del Gran Premio de Fórmula 1, evento que atrae a miles de visitantes y eleva considerablemente los precios.

Sorprendentemente, el invierno en Mónaco también tiene su encanto. Con temperaturas mínimas de 5°C y una media de 14°C, los días soleados son frecuentes a pesar de algunas lluvias. La ventaja de visitar el principado en esta época es la notable disminución de turistas, lo que te permitirá disfrutar con mayor tranquilidad de sus atracciones. Además, casi todos los monumentos y museos permanecen abiertos, excepto el Palacio del Príncipe.

Cómo llegar desde España

Para los viajeros españoles, Mónaco resulta sorprendentemente accesible. La opción más rápida es volar hasta el Aeropuerto de Niza-Costa Azul, el más cercano al principado, con vuelos directos desde Madrid, Barcelona y otras ciudades españolas. Desde el aeropuerto, puedes tomar un autobús, taxi o incluso un helicóptero para los más sibaritas, que te dejará en Mónaco en apenas 7 minutos.

Si prefieres la aventura por carretera, la ruta desde la frontera española hasta Mónaco recorre aproximadamente 650 kilómetros por la costa mediterránea francesa. El trayecto más espectacular es sin duda el que conecta Niza con Mónaco a través de las tres cornisas: la Basse Corniche junto al mar, la Moyenne Corniche con sus impresionantes miradores, y la Grande Corniche, la más alta y espectacular, construida por orden de Napoleón.

El tren es otra excelente alternativa, con conexiones desde Barcelona hasta Mónaco-Monte Carlo haciendo transbordo en Marsella o Niza. La estación internacional de Mónaco está estratégicamente ubicada y te permite acceder fácilmente al centro del principado.

Documentación y aspectos prácticos

Al estar Mónaco rodeado por territorio francés y formar parte del espacio Schengen, los ciudadanos españoles solo necesitan el DNI o pasaporte en vigor para visitarlo. No se requiere visado para estancias turísticas inferiores a 90 días.

La moneda oficial es el euro, lo que facilita enormemente las transacciones para los visitantes españoles. Sin embargo, conviene tener presente que Mónaco es uno de los destinos más caros de Europa, con precios significativamente más elevados que la media española.

En cuanto al idioma, el francés es la lengua oficial, aunque el italiano y el inglés están muy extendidos en el sector turístico. Muchos establecimientos cuentan también con personal que habla español, especialmente en hoteles de lujo y restaurantes.

Presupuesto para dos personas

Viajar a Mónaco puede suponer un desembolso considerable. Para una estancia de tres días y dos noches para dos personas, el presupuesto mínimo ronda los 1.000 euros, sin incluir el transporte hasta el principado.

El alojamiento representa la mayor parte del gasto: una habitación doble en un hotel de 3 estrellas parte de los 200 euros por noche, mientras que los establecimientos de lujo pueden superar fácilmente los 500 euros. Alternativas más económicas pueden encontrarse en localidades cercanas como Beausoleil o Cap d’Ail.

Las comidas en restaurantes de gama media oscilan entre 30 y 50 euros por persona, mientras que una experiencia gastronómica en un restaurante con estrella Michelin puede superar los 200 euros por comensal. Para economizar, los supermercados Casino ofrecen productos de calidad a precios razonables.

El transporte público dentro de Mónaco es eficiente y relativamente asequible, con billetes de autobús a 2 euros por trayecto o pases diarios por 5,50 euros que permiten movimientos ilimitados.

Imprescindibles que no te puedes perder

El Rocher de Monaco (La Roca) es el corazón histórico del principado y ofrece vistas panorámicas impresionantes. Aquí encontrarás el Palacio del Príncipe, donde puedes presenciar el cambio de guardia diario a las 11:55 horas, un espectáculo que mantiene vivas las tradiciones de los Carabinieri del Príncipe, cuerpo militar creado en 1817.

El Casino de Monte Carlo representa la quintaesencia del glamour monegasco. Incluso si no eres aficionado al juego, merece la pena visitar este edificio emblemático diseñado por Charles Garnier, el mismo arquitecto de la Ópera de París. La entrada para turistas cuesta 17 euros e incluye acceso a las salas principales (recuerda llevar pasaporte y vestir adecuadamente).

El Museo Oceanográfico es otra visita obligada. Fundado por el príncipe Alberto I, alberga acuarios espectaculares y colecciones relacionadas con las ciencias marinas. Desde su terraza se obtienen algunas de las mejores vistas del Mediterráneo.

No puedes marcharte sin pasear por el Puerto Hércules, donde se amarran algunos de los yates más lujosos del mundo, o recorrer el trazado urbano del Circuito de Fórmula 1, el único circuito urbano que queda en el calendario del campeonato mundial.

Gastronomía monegasca: sabores mediterráneos con toque francés

La cocina de Mónaco fusiona la tradición mediterránea con la sofisticación francesa. Entre los restaurantes imprescindibles destaca el Louis XV-Alain Ducasse en el Hotel de Paris, con tres estrellas Michelin y una carta que rinde homenaje a los productos de la Costa Azul.

Para experiencias más asequibles pero igualmente auténticas, el Marché de la Condamine ofrece puestos de comida local donde degustar especialidades como la socca (torta de harina de garbanzo), la pissaladière (tarta de cebolla) o los barbagiuans (empanadillas rellenas de espinacas y queso), el plato nacional monegasco.

La Montgolfière representa una excelente opción de calidad-precio, con una cocina francesa contemporánea en un ambiente íntimo. Para los amantes del pescado, Le Vistamar ofrece productos frescos del Mediterráneo con vistas al mar.

Claves y trucos para disfrutar al máximo

Mónaco puede recorrerse a pie en su totalidad, pero cuenta con desniveles pronunciados. Aprovecha los ascensores públicos gratuitos que conectan los diferentes niveles de la ciudad, ahorrándote subidas empinadas.

Para evitar las aglomeraciones, programa tu visita a primera hora de la mañana, especialmente en lugares como el Palacio del Príncipe o el Casino de Monte Carlo. Si viajas en temporada alta, reserva con antelación tanto el alojamiento como las experiencias gastronómicas.

El Jardín Exótico y el Jardín Japonés ofrecen remansos de paz donde escapar del bullicio urbano. Son espacios perfectos para descansar entre visitas y disfrutar de la meticulosa jardinería monegasca.

Si viajas en coche, ten en cuenta que aparcar en Mónaco puede ser complicado y costoso. Considera dejarlo en alguno de los aparcamientos periféricos y moverte en transporte público o a pie.

Curiosidades y anécdotas

Mónaco es tan pequeño que podrías recorrerlo a pie de un extremo a otro en apenas una hora. De hecho, es el segundo país más pequeño del mundo después del Vaticano.

A pesar de su tamaño reducido, Mónaco cuenta con su propio idioma, el monegasco, una variante del ligur que se enseña en las escuelas aunque el francés sigue siendo la lengua predominante.

Los residentes monegascos no pagan impuesto sobre la renta, lo que ha convertido al principado en un imán para millonarios y celebridades. Sin embargo, los ciudadanos franceses que residen en Mónaco sí deben pagar impuestos a Francia según un acuerdo bilateral.

El principado cuenta con más policías per cápita que cualquier otro país del mundo, lo que explica sus bajísimos índices de criminalidad. Las cámaras de seguridad están por todas partes, haciendo de Mónaco uno de los lugares más seguros para los turistas.

La familia Grimaldi gobierna Mónaco desde 1297, cuando Francisco Grimaldi, disfrazado de monje, se apoderó de la fortaleza que dominaba La Roca. Esta historia explica por qué el escudo de armas monegasco incluye dos monjes con espadas.

Mónaco es un destino que combina historia, lujo y vanguardia en un espacio sorprendentemente reducido. Su nuevo barrio sobre el mar representa la visión de futuro de un principado que, lejos de dormirse en los laureles de su fama, continúa reinventándose para mantener su estatus como uno de los destinos más exclusivos del Mediterráneo. Un viaje a este microestado es una inmersión en un mundo donde el glamour y la tradición conviven en perfecta armonía.

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