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Viajar a Brujas es sumergirse en un escenario donde cada piedra cuenta siglos de historia.
El trazado medieval, sus canales y plazas han convertido a esta ciudad flamenca en uno de los destinos turísticos más apreciados del continente.
Sin embargo, la reciente alarma por el robo sistemático de adoquines en su centro histórico ha puesto sobre la mesa la importancia de preservar la autenticidad y la memoria urbana. Las autoridades lanzan un mensaje claro a quienes llegan atraídos por la belleza de sus calles: “Disfrutad de Brujas, pero dejad los adoquines donde pertenecen”.
Este fenómeno, que podría parecer anecdótico, tiene un impacto directo en la conservación del patrimonio y en la seguridad de quienes pasean por el empedrado. Según datos municipales, cada mes desaparecen entre 50 y 70 piedras, especialmente en enclaves como el Minnewater, la Vismarkt o el Markt. Las sanciones no son menores: el robo puede suponer hasta cinco años de prisión y multas que alcanzan los 3.000 euros. El mensaje es claro: quien camina por Brujas pisa siglos de historia y tiene la responsabilidad de dejarla intacta para las próximas generaciones.
Cómo llegar desde España y medios de transporte
Llegar a Brujas desde España es sencillo. La opción más directa es volar hasta Bruselas, cuyo aeropuerto internacional (Zaventem) ofrece conexiones diarias con las principales ciudades españolas. Desde Bruselas, puedes tomar un tren directo a Brujas; el trayecto dura alrededor de una hora y los trenes parten varias veces cada hora desde la estación central. El coste del billete ronda los 16-18 euros por persona y trayecto. Si prefieres conducir, puedes alquilar un coche en Bruselas y llegar a Brujas en algo más de una hora por autopista.
Una vez en destino, moverse por Brujas resulta muy cómodo: el centro histórico está cerrado al tráfico privado y todo se recorre fácilmente a pie o en bicicleta. Los aparcamientos públicos se sitúan fuera del casco antiguo, lo que ayuda a conservar ese ambiente único libre de coches. También puedes disfrutar de paseos en barco por los canales o incluso subirte a un carruaje tirado por caballos para recorrer las calles principales.
Mejor época del año para visitar
La temporada ideal para descubrir Brujas va desde mayo hasta junio y entre finales de septiembre y principios de octubre. Es cuando las temperaturas son más suaves y hay menos aglomeraciones que en pleno verano o durante las fiestas navideñas. Durante julio y agosto se concentran muchos visitantes, lo que puede restar tranquilidad al paseo entre callejuelas medievales. Si buscas mercados navideños y una atmósfera invernal, diciembre es espectacular, aunque también es el mes más lluvioso.
Coste estimado para dos personas
El presupuesto para una escapada romántica o cultural a Brujas varía según tus preferencias:
- Vuelo Madrid-Bruselas (ida y vuelta): desde 120-180 € por persona.
- Tren Bruselas-Brujas (ida y vuelta): unos 32-36 € por persona.
- Alojamiento: hoteles céntricos rondan los 120-180 € la noche en habitación doble.
- Comidas: entre 30-60 € por persona/día si combinas restaurantes recomendados con propuestas más asequibles.
- Entradas a museos y actividades: calcula unos 20-30 € adicionales diarios.
En total, dos días completos en Brujas para dos personas pueden costar entre 500 y 750 €, dependiendo del nivel del alojamiento elegido y actividades extras.
Restaurantes imprescindibles
La gastronomía local destaca por sus sabores intensos y platos tradicionales flamencos:
- Brasserie Raymond: ideal para probar carne guisada con cerveza o langosta a la mantequilla (unos 60 €/persona).
- De Halve Maan: cervecería histórica con menú belga auténtico desde 45 €/persona.
- Vlissinghe: el bar más antiguo de la ciudad (fundado en 1515), perfecto para degustar cervezas locales y platos sencillos rodeados de historia.
- Opciones económicas como At Tattie’s o Café de Gilde, donde probar estofados o hamburguesas gourmet por menos de 15 €.
No te vayas sin probar los gofres belgas en Chez Albert o alguna sopa reconfortante en Soup tras un día recorriendo canales.
Documentación necesaria y moneda
Los ciudadanos españoles solo necesitan su DNI o pasaporte vigente para viajar a Bélgica. El país pertenece al espacio Schengen, así que no hay controles fronterizos adicionales ni requisitos especiales para estancias turísticas cortas.
La moneda oficial es el euro (€), lo que facilita todos los pagos sin necesidad de cambio.
Claves y trucos para disfrutar al máximo
- Reserva tu alojamiento cerca del centro histórico para aprovechar mejor el tiempo.
- Evita las horas punta si quieres fotografiar lugares emblemáticos sin multitudes.
- Súbete temprano a un barco por los canales para disfrutar la luz dorada sobre las fachadas medievales.
- Si viajas con niños, considera alquilar bicicletas o recorrer parques como el Begijnhof, especialmente bonitos al amanecer.
- No olvides llevar calzado cómodo: las calles empedradas pueden ser resbaladizas si llueve.
- Contrata un seguro médico antes del viaje; la Tarjeta Sanitaria Europea cubre urgencias pero conviene tener cobertura extra.
Curiosidades, anécdotas e imprescindibles culturales
Pasear por Brujas es descubrir historias sorprendentes detrás de cada esquina:
- El Begijnhof, fundado en 1245, es uno de los mejores ejemplos europeos del modo de vida beguino; su ambiente tranquilo invita al recogimiento.
- La Catedral de San Salvador, con su campanario centenario y tapices antiguos, muestra otra cara menos turística pero igual de fascinante del arte flamenco.
- Entre las anécdotas recientes destaca la “moda” insólita del robo de adoquines como recuerdo turístico; algunos visitantes incluso han intentado decorar los huecos con flores. Esta práctica puede parecer poética pero supone una falta grave contra el patrimonio colectivo.
- La ciudad cuenta con leyendas como la del Lago del Amor (Minnewater), vinculado al mito medieval del amor imposible entre Minna y Stromberg.
Cómo aprovechar una visita a Brujas
Para exprimir al máximo tu estancia:
- Dedica al menos dos días completos al destino; así podrás recorrer museos como el Gruuthuse, admirar obras maestras flamencas o perderte sin prisas entre canales.
- Apúntate a un free tour guiado en español para conocer detalles históricos poco conocidos.
- Prueba diferentes cervezas artesanas locales; muchas sólo se encuentran en cervecerías tradicionales.
- Lleva paraguas pequeño: el clima es cambiante incluso en verano.
Viajar a Brujas no solo significa contemplar paisajes medievales perfectos sino asumir el compromiso –como visitante– de protegerlos frente al olvido o las modas pasajeras. La próxima vez que recorras sus calles empedradas, recuerda dejar cada piedra exactamente donde pertenece: ahí reside parte del alma milenaria que hace única esta ciudad.
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