Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Amplía sus rutas aéreas con Madrid y Barcelona y apuesta por el surf, la naturaleza, la cultura y la gastronomía

El Salvador acelera su despegue turístico y estrecha sus conexiones con España

Con más de 4,1 millones de visitantes internacionales en 2025 y 2,5 millones durante el primer semestre de 2026, el país centroamericano consolida su transformación como destino turístico

Paul Monzón 24 Ago 2026 - 05:42 CET
Archivado en:

Más información

Centroamérica acelera su transformación para conquistar al viajero del futuro

Wadi Rum: «Road trip» por el desierto más espectacular del mundo

La primera vez que visité El Salvador, quedé impresionado desde el mismo momento en que llegué al aeropuerto internacional de su capital, San Salvador.

San Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, situado en San Luis Talpa, es la principal puerta aérea del país y uno de los grandes nodos de conexión de Centroamérica.

Su moderna terminal combina eficiencia y servicios para el viajero, con una amplia oferta de tiendas, espacios duty free, cafeterías, restaurantes, salas VIP y áreas comerciales. La reciente ampliación incorporó nuevos controles, zonas de embarque y equipamiento tecnológico, reforzando su capacidad para atender a más de cinco millones de pasajeros al año.

Pero esa primera impresión es solo el comienzo. El verdadero cambio se percibe al recorrer el país: en sus carreteras, en los negocios que florecen junto al mar, en los destinos que reciben cada vez más visitantes y en una industria turística que ha adquirido un protagonismo creciente en la economía salvadoreña.

En el primer semestre del año El Salvador recibió 2,5 millones de visitantes internacionales. Foto: Paul Monzón

El auge del turismo interno y receptivo

El Salvador ha pasado de ser un destino poco frecuentado por el turismo internacional a ocupar un lugar cada vez más visible en el mapa turístico de Centroamérica. En pocos años, sus playas del Pacífico, sus rutas de montaña, sus volcanes, sus pueblos, sus yacimientos arqueológicos y su gastronomía popular han comenzado a atraer a viajeros que buscan experiencias diversas en distancias cortas.

El cambio también se aprecia en el turismo interno. La percepción de una mayor seguridad ha favorecido la recuperación de espacios públicos, el desplazamiento por el territorio y una nueva confianza para viajar, invertir y emprender.

Los datos permiten dimensionar esta transformación. El Salvador cerró 2025 con 4.123.892 visitantes internacionales, una cifra récord. De ellos, 3.436.713 fueron turistas que pernoctaron al menos una noche y 687.179 fueron excursionistas. El 56 % ingresó por vía terrestre y el 44 % por vía aérea.

El turismo también generó en 2025 más de 3.600 millones de dólares en divisas, consolidando su importancia como fuente de ingresos externos para el país.

La evolución continuó durante 2026. En el primer semestre del año El Salvador recibió 2,5 millones de visitantes internacionales, un 28 % más que en el mismo período de 2025 y un 103 % por encima del nivel registrado en 2019. El Gobierno mantiene como objetivo alcanzar los 4,2 millones de visitantes internacionales al cierre de 2026.

Plaza Libertad – Centro histórico de San Salvador

Estas cifras muestran que el crecimiento no fue un fenómeno aislado de 2025, sino una tendencia que continúa durante 2026.

El turismo interno desempeña, además, un papel fundamental. Familias, grupos de amigos y comunidades han recuperado la costumbre de salir los fines de semana hacia parques, playas, pueblos y miradores. El viajero salvadoreño se ha convertido así en una pieza esencial de la reactivación, al sostener restaurantes, alojamientos y pequeños negocios durante todo el año.

El país también ha ganado visibilidad en el exterior. La imagen de un territorio compacto, diverso y más accesible ha favorecido la llegada de visitantes regionales, miembros de la diáspora y turistas procedentes de Estados Unidos, Europa y otros mercados interesados en la naturaleza, el surf y la cultura local.

San Salvador (El Salvador)

La seguridad abre caminos

Durante mucho tiempo, las pandillas condicionaron la vida de miles de salvadoreños y limitaron el desarrollo de numerosas zonas del país. La violencia, las extorsiones y el temor a circular por determinados barrios o carreteras afectaban tanto a la población como a la imagen internacional de El Salvador.

La estrategia de seguridad impulsada desde 2022 modificó este panorama. La reducción del control territorial de las estructuras criminales ha permitido recuperar la movilidad, favorecer la actividad comercial y reforzar la confianza de los visitantes. Para el sector turístico, esa transformación resulta especialmente relevante: un destino necesita playas, patrimonio y buena gastronomía, pero también necesita que el viajero pueda recorrerlo con tranquilidad.

El autor en la Plaza Libertad de San Salvador, con el fondo del ex Palacio del Poder Ejecutivo (o Palacio del Ejecutivo)

Un motor de divisas y empleo

El turismo se ha consolidado como una fuente creciente de ingresos externos. El gasto de los visitantes se distribuye entre hoteles, restaurantes, transportistas, guías, comercios, operadores turísticos, escuelas de surf y actividades culturales.

En el primer trimestre de 2026, el sector generó 871 millones de dólares en divisas, un 19 % más que en el mismo período del año anterior.

El impacto alcanza tanto a las grandes inversiones como a la economía cotidiana. Una pupusería familiar junto a una carretera, un hostal frente al mar, un mercado artesanal o un pequeño restaurante de mariscos forman parte de una cadena que convierte el turismo en empleo y consumo local.

Las estimaciones difundidas por el sector sitúan en más de 340.000 los puestos de trabajo directos e indirectos relacionados con la actividad turística. El volumen incluye desde personal hotelero hasta cocineros, pescadores, artesanos, conductores, instructores deportivos y guías de naturaleza.

El desafío consiste ahora en ampliar los beneficios. No se trata únicamente de atraer más visitantes, sino de lograr que el crecimiento llegue también a las comunidades costeras, los pueblos del interior y las zonas rurales.

El turismo puede convertirse en una herramienta de desarrollo si impulsa la formación, el empleo formal, la conservación ambiental y la creación de negocios locales capaces de sostenerse a largo plazo.

Surf City representa la proyección global del litoral salvadoreño

Surf City y la fuerza del litoral

La costa del Pacífico se ha convertido en una de las grandes cartas de presentación internacional de El Salvador. El Tunco, El Zonte, El Sunzal, Punta Roca y Las Flores son ya nombres reconocidos entre surfistas y viajeros que buscan olas constantes, clima cálido y una oferta de alojamiento cada vez más diversa.

Surf City ha sido clave en ese proceso. El corredor Surf City 1, situado principalmente en el departamento de La Libertad, recibió 2,1 millones de los 4,1 millones de visitantes internacionales registrados en 2025, según cifras atribuidas al Ministerio de Turismo.

Las competiciones internacionales han reforzado esa presencia. Durante el Surf City El Salvador Pro de 2026, hoteles y restaurantes de la zona alcanzaron una ocupación del 100 %, de acuerdo con las autoridades turísticas.

El surf se ha transformado así en una actividad económica de amplio alcance. A su alrededor han surgido escuelas, alquileres de tablas, cafeterías, restaurantes, hoteles boutique, alojamientos para estancias largas y servicios de transporte.

Cada campeonato y cada temporada de olas movilizan a deportistas, equipos técnicos, medios especializados y aficionados, generando un efecto directo sobre los negocios de la costa.

La Costa del Sol, en el departamento de La Paz, complementa esta dinámica desde una perspectiva diferente. Su perfil está más vinculado al turismo familiar y vacacional, con hoteles, casas de alquiler, restaurantes de mariscos, paseos en lancha, pesca artesanal y actividades recreativas. Su proximidad a San Salvador y al aeropuerto internacional la convierte en uno de los destinos más accesibles para escapadas de fin de semana y vacaciones de corta duración.

Surf City representa la proyección global del litoral salvadoreño; la Costa del Sol, la solidez del turismo interno y regional. Juntas, ambas zonas han devuelto protagonismo económico a la franja costera.

Complejo arqueológico maya,Tazumal. Foto: Paul Monzón

Mucho más allá de la playa

El atractivo salvadoreño no termina donde rompe la ola. En un territorio de dimensiones reducidas, el viajero puede combinar playa, patrimonio, café, montaña y gastronomía en un mismo itinerario. Esa variedad constituye una de las grandes ventajas competitivas del país.

En el occidente, Tazumal conserva uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de El Salvador. Situado en Chalchuapa, el parque permite acercarse a las antiguas sociedades mesoamericanas y comprender la profundidad histórica de un país que fue escenario de intercambio, comercio y desarrollo cultural mucho antes de la época contemporánea.

A ello se suman Joya de Cerén, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO; los paisajes volcánicos del Parque Nacional El Boquerón; las rutas cafeteras; los pueblos artesanales; los lagos y las reservas naturales.

En cuestión de horas, el visitante puede pasar de una sesión de surf en el Pacífico a un recorrido arqueológico o a una cata de café de montaña.

Gastronomía

La gastronomía completa ese viaje. Las pupusas son el gran emblema nacional, pero la cocina salvadoreña ofrece mucho más: tamales de hoja de plátano, yuca frita, enchiladas, sopa de gallina, ceviches, pescados, mariscos y atol de maíz.

Comer en El Salvador es acercarse a una tradición que mantiene vivo el vínculo entre la cocina doméstica, los mercados y las celebraciones populares.

Más conexiones con España

Julieta Machuca, embajadora de El Salvador en España.Foto:Paul Monzón

El crecimiento turístico también está modificando la conectividad aérea entre El Salvador y España. La llegada de nuevas operaciones directas desde Madrid y Barcelona refuerza un mercado que tiene importancia tanto para el turismo como para los vínculos familiares, empresariales y de inversión.

Como me señaló recientemente Julieta Machuca, embajadora de El Salvador en España,

«El Salvador es un país que está teniendo un despegue turístico muy importante».

Ese despegue empieza a tener una dimensión especialmente relevante para el mercado español, no solo desde el punto de vista vacacional, sino también por el interés creciente en la inversión hotelera, la innovación y el desarrollo inmobiliario.

Una oportunidad de futuro

El Salvador vive una etapa de expansión turística que abre nuevas posibilidades económicas y culturales. Las cifras de 2025 y la evolución registrada durante el primer semestre de 2026 reflejan un país que ha comenzado a aprovechar recursos durante mucho tiempo subestimados: su litoral, su identidad culinaria, su patrimonio arqueológico y su hospitalidad.

El dato de 4,12 millones de visitantes internacionales en 2025, seguido por los 2,5 millones registrados durante los primeros seis meses de 2026, muestra una tendencia de crecimiento que todavía tiene margen para continuar.

La mejora de la conectividad aérea puede convertirse en otro de los grandes catalizadores de ese proceso.

Para España, la ampliación de las rutas directas supone una puerta de entrada más accesible a un destino que busca posicionarse no solo como lugar de vacaciones, sino también como mercado para la inversión y los negocios.

Para consolidar esta tendencia será necesario seguir mejorando las infraestructuras, proteger los ecosistemas, formar a los trabajadores del sector y desarrollar una oferta capaz de distribuir el flujo de viajeros por todo el territorio.

El éxito no dependerá únicamente de llenar hoteles o batir récords de llegadas. La verdadera medida será la capacidad de transformar ese crecimiento en oportunidades duraderas para las comunidades.

El Salvador ya no quiere ser un lugar de paso. Aspira a convertirse en un destino al que se llega por el surf, se permanece por sus paisajes y se recuerda por la fuerza de su gente, su historia y sus sabores.

La seguridad se respira en cada rincón del país. Foto: Paul Monzón

 

Más en Viajes

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by