Phenix había vendido todas sus posesiones y negocios para reunir más de 300.000 euros y embarcarse en el Odyssey, un crucero residencial que prometía una travesía de tres años por los lugares más exóticos del planeta.
Desde diciembre de 2023, Phenix vivía únicamente con una maleta, esperando el inicio del viaje originalmente programado para mayo de 2024. Sin embargo, el crucero sufrió retrasos significativos debido a problemas técnicos, como desperfectos en los timones y la caja de cambios, lo que dejó al barco varado en Belfast durante meses. Estos retrasos generaron frustración entre los pasajeros, incluida Phenix, quien expresó su descontento en un grupo privado de WhatsApp.
Entre sus quejas destacaban la imposibilidad de recoger pertenencias en Miami debido al cambio en el itinerario, las remodelaciones continuas del barco y el uso temporal de su camarote reservado.
Aunque sus comentarios eran privados, llegaron a oídos de la tripulación y los propietarios del crucero Villa Vie Residences. La empresa decidió cancelar su contrato alegando que su comportamiento afectaba la moral de la comunidad a bordo. Según explicaron, recibieron más de una docena de quejas sobre su negatividad y constantes reclamos. Phenix afirmó que nunca descalificó a nadie ni publicó nada en redes sociales, insistiendo en que sus comentarios eran conversaciones privadas.
Tras ser informada de la cancelación, Phenix expresó su devastación moral y física por perder la oportunidad de cumplir su sueño. Aunque recibió parte del reembolso por el viaje cancelado, ahora enfrenta incertidumbre sobre su futuro tras haber liquidado todos sus bienes para esta aventura.
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