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La cuarta terrorista

Periodista Digital 13 Nov 2005 - 14:17 CET
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Apenas unas horas después de que el rey Abdallah anunciara la detención de la cuarta terrorista, ésta ha sido presentada en la televisión pública jordana vestida con una túnica negra y un velo blanco y ha confesado su participación en los atentados:
«Entramos en el hotel. Había una boda… muchas mujeres y niños. Traté de detonar la bomba, pero fallé…»

Ésto sólo es parte de la escalofriante confesión que ha hecho la cuarta terrorista, la mujer que según el propio comunicado distribuido en Internet por The Global Madia Islamic Front, había muerto entre los escombros del Hotel Radisson SAS, rodeada por los cuerpos desmembrados de medio centenar de inocentes:

«Me llamo Sajida Mabrouk Atrous Rishawi, nacida en 1970 en Ramadi (Irak). Entré en Jordania con mi marido el 5 de noviembre con pasaportes iraquíes falsos, en los que el nombre de mi marido aparecía como Ali Hussein Ali y el mío como Sajida Abdel Kader Latif».

Sin mostrar emoción alguna, con el rostro frío como el hielo, la iraquí ha relatado cómo efectuaron los ataques:
«Mi marido llevaba un cinturón (con explosivos) y yo otro. Él me había enseñado cómo utilizarlo».

Acompañó sus palabras con el gesto de mostrar bajo sus ropajes el artefacto letal, instruida sin duda por los agentes de los servicios de seguridad que la han interrogado a fondo durnate los pasados tres días.

«Entramos en el hotel (el SAS Radisson). Él (su marido, otro de los terroristas suicidas) se puso en una esquina, y yo en la opuesta. Había una boda en el hotel. Había muchas mujeres, y niños».

«Mi marido ejecutó el ataque. Yo traté de detonarla (la bomba que llevaba adosada a las ropas) pero fallé. Luego la gente empezó a correr, y yo corrí con ellos».

Los ataques, efectuados simultánemente contra tres hoteles de lujo de Ammán, costaron la vida de 67 personas, 13 de ellos extranjeros. La mayor parte de las víctimas eran invitados a la boda de un joven y rico beduino.

LA PELÍCULA DE LOS HECHOS

La mujer entró al Hotel Radison SAS con paso reposado, simulnado ser una cliente. A su lado iba Ali Husein al Shamari, su marido. Caminaron despacio hacia el salón del fondo, donde Ashraf al Akhras y su novia eran agasajados por cientos de invitados. Nada más traspasar el umbral, mustitando «¡Alá es grande«, Mayida Mubarak Atrus pulsó el conmutador creyendo que saltaría por los aires. Al ver que nada ocurría, giró en redondo y enfiló hacia la salida. Estaba todavía en el vestíbulo, cuando la carga explosiva que su marido ocultaba bajo la ropa, convirtió a los padres de los novios y a tres docenas de invitados en un amasijo de carne triturada, tripas y sangre. La asesina ha sido detenida.

El viceprimer ministro jordano, Marwan Muasher, ha explicado los detalles:
«La mujer fue identificada en un principio como Sajida Abdel Kader Latif, esposa del terrorista suicida Ali Husein al Shamari y hermana de Famer Mubarak Atrus ar-Rasawi».

Famer Mubarak Atrus ar-Rasawi fue durante meses el principal líder de Al Qaeda en la provincia iraquí de Al Anbar, la región de Irak más convulsionada por los atentados. Hasta que lo abatieron los norteamericanos, era el lugarteniente de Musab al Zarqaui, el decapitador de Bagdad.

El vicepremier jordano ha precisado que la asesina fue interceptada cerca del hotel -algunas fuentes dicen que fue capturada cerca de la frontera con Irak– y que inicialmente se la identificó como Sajida, porque ese era el nombre que aparecía en su pasaporte.

Al descubrir que el documento estaba falsificado, le apretaron las clavijas, y no tradaron en descubrir que su verdadera identidad era Mayida Mubarak Atrus, hermana del cabecilla de Al Qaeda caído en el oeste de Irak y procedente de Al Anbar.

Según Muasher, el hermano de la terrorista fue uno de los brazos derechos de Abu Musab al Zarqaui, el islamista de origen jordano considerado el jefe del brazo de Al Qaeda en Irak.

Detalló, asimismo, que la mujer llegó junto a su esposo al hotel Radison SAS de Amán, para supuestamente participar en una fiesta de boda y cobrar así el mayor número de víctimas posibles.

Ambos llevaban cinturones explosivos bajo trajes de fiesta. La mujer trató de hacer estallar la carga pero el dispositivo falló, por lo que escapó antes de que el marido se suicidara.

La Policía pudo arrestarla fuera del hotel. Habían alquilado una casa en Amán por un mes y pronto la mostraremos en la televisión, quizá esta misma noche.

Los cuatro terroristas entraron en Jordania el pasado 5 de noviembre a través del puesto fronterizo de Karama y cuatro días después alquilaron un piso por un mes en Tlad al Ali, una de las zonas lujosas en el oeste de Amán.

El día de la explosión robaron un automóvil y se dirigieron a los hoteles Radisson, Hyatt y Days INN con cinturones que tenían entre cinco y diez kilogramos de explosivos.

Muasher puntualiza que los suicidas no tenían contactos con grupos en el interior del reino y puntualizó que ‘el hecho de ser iraquíes no significa que el Gobierno de Irak esté involucrado o de acuerdo con estas acciones’.
Alrededor de 60 personas perdieron la vida el pasado miércoles en una cadena de tres atentados perpetrados por terroristas suicidas en sendos hoteles de Ammán.

La responsabilidad de la matanza, la primera de esta naturaleza en la historia moderna de Jordania, fue asumida por la red terrorista internacional Al Qaeda.

En su comunicado, la organización aseguró que una mujer había participado en los atentados, detalle que un principio refutó la investigación jordana ya que el análisis de los restos de los tres kamikazes reveló que todos eran varones. Ese error, cometido por el Global Islamic Media Front -cuyos sicarios no fueron capaces de copntactar con la terrorista superviviente lo que les hizo pensar que también había muerto- tendrá consecuencias.

La policía jordana no es muy eficaz en la prevención del delito, pero es expoerta en extraer confesiones. A lo árabe.

DUELO Y HIEL

La pareja salvó ilesa, pero sigue consternada.

«Mi padre y el de mi novia han muerto en la explosión», se lamentaba con impotencia el jordano Ashraf al Akhras, de 30 años, quien el pasado miércoles se estaba casando cuando en plena fiesta un extraño hizo explotar una bomba. Allí murieron 18 de sus familiares y amigos, transformando el lujoso salón del Hotel Radisson de Ammán en un sangriento paisaje.

Afortunadamente su novia sobrevivió, pero la trágica escena vivida cuando ingresaban a la sala de banquetes no se les borrará jamás.

«Intentamos salvar a todos los que pudimos. Además de mi padre y mi suegro, también he perdido a otros muchos familiares y varios amigos. Otro amigo ha perdido a sus padres. Es una tragedia. Esto no es el Islam. Los musulmanes no se matan unos a otros, ni a otras personas. ¿Qué puedo decir? Es un crimen, no una lucha contra la opresión en el mundo», dijo Ashraf, desolado, en una breve entrevista a la televisión jordana.

Luego de que el humo y polvo se disiparon la escena fue dantesca. Había muertos y heridos repartidos por el salón, los que luego fueron retirados del lugar en medio de gritos y llantos desgarradores. «Esto ya no es una boda. Es un lugar de luto y muerte», se quejaba Zeila Abdulá, mientras que otra de las invitadas, Sameh Ahmad, contó que al principio pensó que sólo se trataba de un corte de luz, pero luego vino la explosión. «En ese momento sentí que todo se nos caía encima y vi que mis dos hijas habían muerto», contó deshecha.

«Yo no comprendo cómo una persona puede volar un salón de bodas repleto de mujeres y niños», decía un tío del novio. «Quien ha cometido esta atrocidad no es un ser humano», gritaba otro pariente que perdió a su hermana y dos sobrinas, que estaban entre los 250 invitados.

La mezquita de la localidad emitió un mensaje por altoparlantes en homenaje a los «mártires» muertos en la explosión y anunció tres días de duelo. Mientras las loas a los muertos resonaban en Jordania saltaba nuevamente a la palestra el nombre de Al Qaeda, que ayer reconoció que los ejecutores de los atentados en los tres hoteles de Ammán fueron tres hombres y una mujer, todos iraquíes pertenecientes a la organización.

En la declaración se afirma que la mujer terrorista era esposa de uno de los tres sujetos, según la página web de la televisión Al Arabiya. «El grupo encargado de planear, preparar e implementar estaba compuesto por los comandantes Abu Khabib, Abu Musa y Abu Omaira. El cuarto era la venerable hermana Om Omaira», dice el comunicado.

Ignoraban los criminales que su reivindicación, con ese pequeño error, serviría para atrapar a uno d elos suyos: la cuarta asesina.

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